jueves, 29 de marzo de 2012

Primero convenzo luego desarrollo


Por: Pablo Fernandez S. Uno de los principales problemas que enfrentan los profesionales del desarrollo es la perennización de sus aportes en el tiempo. Trabajar vigorosamente durante un período determinado para que las metas obtenidas se diluyan progresivamente no es nada agradable. Tampoco lo es claro esta, la excesiva dependencia financiera que sufren los proyectos que pecan de total falta de pragmatismo y se centran a menudo en la búsqueda de resultados puntuales y no integrales ¿Cuántas buenas ideas se quedaron sin dinero a pesar de impacto positivo?.

¿Cómo hacerlo?

Para evitar que nuestro proyecto caiga en este pozo común de incertidumbre tendremos que reforzar las medidas de fidelización social, imprescindibles para subsistir al olvido y al antojo financiero de las agencias de cooperación. Si queremos que un proyecto tenga un impacto real y duradero será necesario entonces crear una “adopción” por parte de sus actores en el terreno. Implicar a la comunidad en los objetivos de nuestra propuesta es fundamental, no solo porque es aconsejable sino porque es imprescindible, por lo que en este y en todos los casos el trabajo de base deberá ser una de nuestras prioridades al momento de poner en marcha nuestro trabajo.

Sin embargo, convencer y convencernos de que podemos ser parte de nuestro desarrollo no es nada fácil. Imponer nuevas técnicas agrícolas, educativas, sostenibles es un proceso delicado que requiere mucho tacto y diplomacia. En contextos donde los problemas sociales, ambientales y económicos hacen mella en la comunidad, nuestro aporte (al margen de sus objetivos), tendrá una resistencia natural que deberemos intentar quebrar gradualmente.

Por otro lado, no se trata solo de organizar reuniones con los líderes comunitarios y mostrarles el proyecto para instruirlos y despertar su curiosidad, hay que involucrar. Tenemos que partir del hecho de que en el seno de las comunidades existen personas que pueden ser de gran utilidad para nuestro proyecto, personas que conocen el contexto, su vecindad, el clima, la tierra, etc. Ellos deben ser nuestros mejores aliados, nuestros colegas. Convencerlos de que nuestras intenciones son las mejores debe partir desde el trato, de igual a igual.

En este sentido será importante escuchar, interpretar y respetar sus contribuciones. Con la ayuda de estas personas “clave” podremos identificar rápidamente cuáles serán nuestros principales problemas y de que manera debemos diseñar nuestra forma de trabajo en el terreno. Logrando que la comunidad adopte nuestro proyecto conseguiremos que los resultados del mismo puedan prosperar en el tiempo y esto solo será posible desde la adopción local, desde el convencimiento y desde los resultados, evidentemente. “Implantar” requiere “educar”, y la educación sabemos es la fuerza de todo emprendimiento que merite transcender en el tiempo.

Nuestro lema “trabajar con las personas” y no “para las personas” será fundamental para lograr que las soluciones a los problemas puedan también nacer en el espíritu de aquellos que desean un mejor avenir para sus familias.

Para más información: Pautas generales para le preparación, elaboración y presentación de un proyecto de desarrollo.

viernes, 23 de marzo de 2012

Holanda: ¿País verde o país gris?.


Por: Pablo Fernandez S. Hace algunas semanas Holanda junto a otros países europeos (entre ellos Italia y España) se comprometieron a crear una nueva infraestructura europea de investigación medioambiental, llamada “LifeWatch”, dedicada a la investigación de la biodiversidad de los ecosistemas. Esta iniciativa de liderazgo no sorprende, debido a la excelente reputación que tiene este país en materia ambiental, principalmente en educación, sensibilización y reciclaje.

Ampliamente conocido es que en Holanda sus habitantes son respetuosos del ambiente ya que prefieren la bicicleta al automóvil, una gran mayoría separa los residuos domésticos para un reciclado correcto y se esmeran por apoyar campañas verdes con carácter solidario. Sin embargo, la realidad es que el problema de la contaminación en este país se ha agravado en los últimos años y contrariamente a la “reputación” que los antecede, y se están quedando atrás en materia ambiental.

Causas y argumentos.

En las últimas décadas la altísima densidad de población (393 hab/km2) de los Países Bajos ha afectado el medio ambiente de manera integral. Para comenzar, la ocupación del territorio para la explotación agrícola y hortícola ha provocado un fuerte impacto y por ende un marcado deterioro en la riqueza del suelo. Los innumerables esfuerzos por ganar terreno al mar han dejado de lado los esfuerzos por evitar una sobrecarga de actividad sobre su suelo.  Asimismo, la industrialización del país y el elevado número de automóviles que circulan por sus carreteras han contribuido al aumento creciente de la contaminación atmosférica. El desarrollo holandés sigue dependiendo de los tres sectores industriales más importantes: la industria petroquímica, la agricultura intensiva y la logística.

Según un artículo reciente aparecido en NRC Handelsblad, Holanda es el país que alberga las aguas más contaminadas del continente y el que pierde más años de vida de sus habitantes debido a la concentración elevada de partículas finas en el aire. El mismo, se justifica en un informe de la Fundación Naturaleza y Ambiente (Natuur en Milieu) que en contradicción con la propaganda gubernamental y la reputación internacional, señala al país como gris y sucio.

Más preocupante aún son las cifras relacionadas con el desarrollo sostenible y el uso de energías alternativas. Según el reporte, Holanda con un 3,8% de utilización de energías sostenibles se encuentra solo por encima de Chipre y el Reino Unido, entre los porcentajes más bajos de Europa. Esta cifra muestra claramente que el país continúa aún aferrado al modelo de carburantes fósiles. Por otro lado, a nivel de Salud, el Instituto de Salud Pública y del Ambiente informó que en 2010 más de dos mil personas fallecieron como consecuencia de la exposición a las partículas finas (resultantes de combustiones fósiles).

El Modelo no se toca.

Según el informe la situación no parece inquietar a los miembros del gobierno. Los datos revelan que en la actualidad, los carburantes fósiles gozan de una ayuda fiscal de 6 mil millones de euros por año contra solo 1,5, para aquellos provenientes de energías alternativas. Para colmo, el país da muestras de reorganizarse alrededor de las mismas energías no renovables sin planes de cambio en el mediano plazo. Mientras el Reino Unido, Alemania o Italia invierten actualmente más de 17 mil millones de euros por año en energías limpias y sostenibles, los Países bajos no sobrepasan los 2 mil millones en el mismo rubro.

Este ejemplo invita a la reflexión general en materia de ambiente y energía. Por un lado la imagen bien de país verde que progresa en sinergia con la naturaleza gracias al apoyo de sus habitantes; por otro, la realidad de un país que no quiere renunciar a las mismas prácticas de desarrollo que contaminan su suelos, sus aguas y sus bosques y hace caso omiso a la realidad. Es tiempo de reconocer que, si bien queda mucho camino por mejorar, la conciencia en nuestro continente esta evolucionando rápidamente, no solo en las personas comunes sino en sus gobernantes. Numerosos ejemplos nos hacen pensar que esto esta ocurriendo. En un futuro, tal vez, el ejemplo de desarrollo sostenible lo podamos dar nosotros, en Latinoamérica.

martes, 20 de marzo de 2012

El Informe Brundtland, 1987-2012


Por: Pablo Fernandez S. El Informe Brundtland (Dra. Gro Harlem Brundtland) es un reporte socio económico y ambiental presentado luego de la Comisión Mundial del Ambiente y el Desarrollo celebrada en Tokio, Japón, en 1987. El mismo evidencia en síntesis los problemas ambientales globales y propone una serie de medidas que deben ser consideradas para revertir el proceso. El Informe Brundtland se destaca por abordar oficialmente, por primera vez, el concepto de desarrollo sostenible.

Hace poco más de 25 años la Comisión encabezada por la Dra. Brundtland advertía sobre el profundo cambio en la relación “ser humano – planeta” durante el siglo XX, destacando como el crecimiento demográfico desmedido y el aumento en el uso de la tecnología estaban provocando una alteración evidente en la atmósfera, el suelo, el agua, la flora, la fauna y las relaciones entre todos estos elementos. Numerosas circunstancias (sobreexplotación de recursos en América latina y África, degradación del suelo y la agricultura ligada a pesticidas, la catástrofe de Chernobyl y la destrucción de la capa de ozono) alentaban la hipótesis de que la humanidad había alcanzado el límite en su relación con la naturaleza, por lo que era necesario desarrollar de forma concreta y realista acciones para combatir estas temáticas alarmantes.

Paralelamente en aquellos años también se enfatizaba “la frustración” ante los intentos inocuos de instituciones políticas y económicas para adaptarse y sobrepasar las dificultades en conjunto. La eterna discusión de quién debía pagar los platos rotos en materia de medio ambiente recién comenzaba a gestarse y las responsabilidades lejos estaban de ser compartidas. No obstante, en medio de este panorama conflictivo, como una bocanada de aire fresco aparece por primera vez de forma oficial el concepto de “desarrollo sostenible”, una nueva forma de concebir el desarrollo post Rostowiano.

En Informe en 1987.

Partiendo de la premisa de que “el desarrollo toma lugar en cualquier lugar donde el hombre es activo”, el término aparece como un vocablo superlativo y conceptualmente político a nivel global. El mismo, se apoya en la voluntad por crear el cambio, con necesidades ambientales, sociales y económicas que deben ser concebidas y ejecutadas en un proceso integral de desarrollo. En clara oposición a las metodologías imperantes el concepto de “desarrollo sostenible” implica además el progreso humano como avance social, base logística de una nueva era industrial. Además, como una premisa léxica aparece en su esencia el concepto de “solidaridad” en el espacio (unirse regionalmente para combatir problemas comunes) y en el tiempo (no comprometer los recursos de las generaciones futuras).

Por el lado ejecutivo, en contrapartida de los numerosos problemas geopolíticos, la Comisión Brundtland apelaba al compromiso de la población (actor siempre secundario) en todos los niveles, argumentando que la educación en término amplio es fundamental para cambiar las actitudes en cada punto del planeta. Para ello era necesario difundir la información y por tanto, contar el apoyo de los medios de comunicación de masas pero también de padres y profesores y de todas las personas informadas.

Ya en 1987 el Informe subrayaba la importancia de los años a venir, cruciales para romper con el pasado y acabar con los mismos métodos de desarrollo que solo han ayudado a incrementar la inestabilidad. Como un deseo más que una previsión, el documento preveía “una transición exitosa hacia el desarrollo sostenible en el año  2000 y más allá” lo que “requería de un cambio masivo en los objetivos sociales”. Para lograrlo el Informe Brundtland preconizaba:

1- Revivir el crecimiento (la pobreza es la mayor fuente de degradación ambiental).
2- Cambiar la calidad del crecimiento (equidad, justicia social y seguridad deben ser reconocidas como metas sociales de máxima prioridad).
3- Conservación del medio ambiente (agua, aire, suelo, bosques)
4- Asegurar un crecimiento demográfico sostenible.
5- Reorientar la tecnología y el manejo de riesgos.
6- Integrar el medio ambiente y la economía en los ámbitos de decisión.
7- Reformar las relaciones económicas internacionales.
8- Reforzar la cooperación internacional.

El Informe en 2012.

Como una paradoja, 25 años después, el Informe Brundtland sigue vigente y muchas de sus consideraciones siguen aún sin resolverse, tanto, que el mismo podría haber sido concebido perfectamente en 2012 y pocos notarían la diferencia. La pregunta es ¿hasta que punto es factible evaluar los problemas ambientales globales coherentemente, cuando la mentalidad de análisis costo-beneficio carece aún de responsabilidad y solidaridad?.

Compartir la convicción de la Comisión “Brundtland” de que es necesario construir un futuro que sea más próspero, más justo y más seguro para todos; sosteniendo y expandiendo las bases ecológicas para el desarrollo es naturalmente posible. Solo hay que convencer y convencerse de que es imperioso trabajar para el medio ambiente y no con el medio ambiente.

En 1987 el Informe subrayaba que “lo que hoy podría parecer difícil o imposible puede ser posible en el futuro”. Estamos a tiempo no solo de aprender o pensar, sino a actuar en consecuencia, 25 años después.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Las Claves de la Gestión Ambiental


Por: Pablo Fernandez S. Convertida en una de las profesiones más demandadas de los últimos años, la Gestión Ambiental se ha convertido en un requisito obligatorio para organizaciones o empresas que deseen certificar sus actividades respetando al medio ambiente. Por tanto, esta práctica reciente, sigue siendo una ciencia en evolución constante y mejora continua.

Como en otras áreas profesionales existen tímidamente dos corrientes antagónicas que declaran, ambas, tener certeza en su accionar. Por un lado, algunos especialistas en el tema recomiendan seguir al pie de la letra las premisas de la Norma ISO 14001 y aplicar sus recomendaciones tal cual su interpretación. En la vereda de enfrente se sitúan aquellos profesionales que por el contrario preconizan “adaptar” las recomendaciones de la Norma a cada organización, basándose siempre en el contexto de cada situación (el entorno). La Norma es una sola, pero tipos de organizaciones hay muchas. La pregunta que se plantea es: ¿Qué corriente elegir?, bueno, como la mayoría de las veces la respuesta no es draconiana.

Inicialmente hay que entender que la Gestión Ambiental es una “caja de herramientas” que nos permite construir un Sistema de Manejo Ambiental desde su raíz, siempre y cuando sepamos utilizar los instrumentos adecuados cada vez, algo que no es nada fácil. Además, al no ser una ciencia exacta lejos esta de funcionar al 100%, ergo los postulados de mejora continua y revisión periódica. Sin embargo, de alguna manera la debilidad es la fortaleza de la Gestión Ambiental. Las innumerables variables que hacen de cada empresa u organización “únicas” nos da la pista para entender que nuestro espíritu crítico debe ser igualmente “único”, cada vez. La clave será entonces entender pero sobre todo interpretar las necesidades de la organización, de forma que la Política Ambiental y los objetivos medio ambientales estén en completa sincronía, sin comprometer su estabilidad financiera.

Para ello deberemos hacer hincapié, primero, en asegurar que el convencimiento de la Alta Dirección respecto al esfuerzo que significa implementar un sistema de control rígido existe, e implica un compromiso técnico y organizativo importante. Segundo, la Dirección debe plantearse objetivos y metas medioambientales lógicas, de acuerdo a sus necesidades y recursos, lo que puede revelar que en un momento dado la organización no este en capacidad de alcanzar una certificación ISO 14001 en el corto o mediano plazo. Este análisis concreto, nos deberá ayudar a identificar las debilidades de la organización de cara a cumplir con los requerimientos mínimos que sugiere la Norma  ISO-14001: 2004, y dirigir nuestros esfuerzos en esta dirección.

Para lograr la correcta y eficaz implantación de un Sistema de Gestión Medioambiental (SGMA) tendremos en cuenta, antes que todo, las necesidades reales y potenciales de la organización que ha decidido llevar a cabo este proceso. 

martes, 6 de marzo de 2012

Recuperar, conservar, educar: Agrupación el NIDO, una alternativa saludable en el sur de Chile


Por: Pablo Fernandez S. A simple vista lo que llama la atención es su ubicación, justo detrás de la sobria Iglesia San Francisco se esconde un espacio cerrado único que desafía el entorno con su follaje apenas perceptible desde la calle. Parece un jardín, y efectivamente lo es. Situado a escasas tres cuadras de la plaza de de la ciudad de Valdivia, XIV Región al sur de Chile, se encuentra el Jardín Agroecológico San Francisco, una interesante alternativa de recuperación de espacio y desarrollo comunitario.

Este Jardín, iniciativa de la agrupación NIDO (Núcleo de Ideas para el Desarrollo Ecológico), fue recuperado en 2008 luego de que el Obispado de Valdivia (propietarios del lugar) aprobará la cesión del terreno por tres años prorrogables. El proyecto que surgió como una idea de preservación del paisaje urbanístico del sector, consistía por un lado en desarrollar la agroecología sostenible rescatando el vivero y la antigua huerta de la Orden Franciscana, y por otro, incentivar la valorización de conocimiento y cultura locales.

Con mucho esfuerzo y trabajo, en solo tres años se logró construir una casa enteramente de barro, un baño seco, un calentador de agua solar, un filtro biológico de aguas grises y un acumulador de agua de lluvia, entre otros. Esta infraestructura sostenible, rodeada por esculturas concebidas con material de reciclaje, se encuentra al aire libre en armonía con los senderos de la huerta que conducen al vivero y permiten pasear y aprender.

Diseñado de forma que el espacio funja como centro demostrativo, el Jardín San Francisco es un lugar agradable que recibe cada año cientos de personas ávidas por descubrir alternativas sostenibles de consumo. En efecto, la agrupación El NIDO en búsqueda de preservar el patrimonio natural y cultural de la región de Valdivia, organiza igualmente encuentros, talleres y cursos periódicos que abordan las más variadas temáticas desde la elaboración de jabones artesanales, hasta la enseñanza de la permacultura y yoga.

El Jardín Agroecológico San Francisco de Valdivia, es una alternativa redituable de recuperación de espacio abandonado para uso comunitario, educativo y social.

Más información:

http://eljardin.cl/

facebook: El Jardín Agroecológico.

lunes, 5 de marzo de 2012

El pragmatismo del desarrollo en peligro de extinción


Por: Pablo Fernandez S. Cada año numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG) se integran vigorosamente al mundo del desarrollo internacional y por consiguiente otras alternativas surgen como contrapeso a la realidad de los grandes mercados y la macroeconomía. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, las nuevas ideas y proyectos en su mayoría no llegan a buen puerto. ¿Cuál es la realidad del desarrollo internacional en la actualidad? Decenas de países dependen de la ayuda externa para progresar e implementar proyectos de bien social, con sus instrumentos de vanguardia, las ONGs, a la cabeza de la captación de fondos. El problema, es que el poder de decisión sobre que debe desarrollarse parece haberse concentrado radicalmente en aquellos que disponen del dinero, el destino de la cooperación responde hoy, más a objetivos políticos que a problemas reales. En el gran mundo del desarrollo el sentido común se encuentra en peligro de extinción.

Si bien la polarización de la cooperación internacional es un problema de larga data (entiéndase: países ricos y desarrollados y sus agencias de cooperación gubernamentales), el mundo ha logrado grandes progresos gracias  a numerosos proyectos y programas impulsados básicamente por el primer mundo. Lamentablemente, desde su utilización como herramienta de apoyo y ayuda, hasta su uso como arma de manipulación, presión política, el desgaste es cada vez más evidente y se agrava con el paso de los años mientras las soluciones brillan por su ausencia. Quién trabajó o trabaja en cooperación internacional, más de alguna vez se preguntó porqué nadie parece deducir, como miembro estratégico de una agencia de cooperación, que la burocracia en el acceso al financiamiento no ayuda, por el contrario, entorpece, resta y complica el desarrollo.

Las vicisitudes contemporáneas exigen cada vez mayor responsabilidad y exigencia en todos los niveles organizativos, una mejor preparación de sus miembros y sobre todo un saber hacer pragmático, directo y efectivo. Una organización no gubernamental requiere mucho trabajo, un gran esfuerzo y dedicación, porque su función básica es principalmente sobrevivir, seguir existiendo, para colaborar con el que no puede ayudarse a sí mismo, transformarse en imán para aquellos que buscan una mejor vida para los que menos tienen a partir de su propio aporte. Cada año, aquellas personas que buscan una solución para sus comunidades, para sus escuelas, para sus comarcas, encuentran un oasis en las ONGs que a menudo actúan como parches de programas gubernamentales incompletos. El problema es que los grandes colaboradores del mundo parecen haberse olvidado del sentido esencial de su existencia: la cooperación.

Mientras algunas agencias exigen el aporte propio del 50-60-70% del total del presupuesto de un proyecto, otras incluyen formularios que tardan, en el mejor de los casos, varios meses en ser debidamente completados, para luego perderse en un mar de “llamados de oferta”, en un intento de democratización que solo agrega piedras en el camino. Quiénes trabajan en estas grandes organizaciones de cooperación a menudo parecen ser personas con mucho interés en el desarrollo de los países emergentes. Políticamente correcto, económicamente viable y moralmente atractivo, los actores del desarrollo internacional se desperdician en el mundo de los discursos y las reuniones de gestión, comenzar la carrera dando el primer paso parece ser parte de un libro que nadie leyó. El financiamiento de proyectos se tornó un asunto de pocos.

En una ONG promedio el presupuesto que se obtiene a través de donaciones, colaboraciones o financiamiento externo, se utiliza en más de un 80% (en algunas puede alcanzar el 90%) en los proyectos y programas en obra, el desarrollo directo, como respuesta a los males contemporáneos. Sin embargo, acceder al financiamiento para poder llevar esto a cabo es cada vez más una proeza. En la mayoría de los casos, para cada institución financiadora debe hacerse un estudio que identifique cuáles son sus intereses en la región, la premisa general de colaboración, los objetivos específicos del fondo de ayuda, la relación gubernamental que mantenga el país o región con el país destino de la ayuda, etc, etc, etc. En esta carrera de exiguos, al fin y al cabo siempre terminan ganando y perdiendo los mismos protagonistas, aquellos que necesitan realmente la ayuda para seguir creciendo, para progresar económicamente en sus comunidades y obtener la independencia de criterio que genera el poder levantarse por sí mismo.

¿Porqué no buscar una solución?, aligerar el camino al financiamiento para aquellas ONGs que trabajan en los países más necesitados es por lo tanto imperante. En este sentido la burocratización de la ayuda es absolutamente anacrónica y contraria a los principios mismos de la cooperación para el desarrollo, lograr un equilibrio entre lo legalmente correcto y la flexibilidad del acceso financiero es un desafío. Pero progresar es un objetivo aún mayor. No obstante, aliviar los requisitos no significa en lo absoluto aumentar el riesgo de fraude, mejorar el sistema de financiamiento requiere sobre todo de una enorme voluntad para entender cuáles son las necesidades inmediatas, y para ello es indispensable reforzar el ligamen con los actores principales: las ONGs.

El desarrollo, léase cooperación internacional, hoy nos propone un gran desafío a todos los que estamos involucrados en esta obra. Trabajar de manera armoniosa puede entonces traducirse en acción, una fortaleza de quiénes osamos buscar nuevas alternativas de desarrollo en estas latitudes.

Esto es diametralmente posible, optimizando nuestros recursos se puede trabajar sin depender de los intereses de aquellos que financian, construyendo puentes de ayuda mutua directamente con las comunidades. Por otra parte, forzándonos a buscar alternativas de financiamiento la colaboración entre ONGs se vuelve fundamental, como una demostración de pragmatismo de la cual carecen muchos grandes actores; es por lo tanto viable alcanzar los objetivos, aunque los que más podrían ayudar sigan inventando nuevas formas de organización que perjudican.

PFS Consulting