martes, 29 de mayo de 2012

Mi blog es CO2 neutral!


Por: Pablo Fernandez S. Lo simpático de navegar por Internet es que a veces te llevas sorpresas y de tanto en tanto se encuentran ideas innovadoras e interesantes que son sobre todo útiles. En uno de los tantos sitios "verdes" que abundan en la red de redes hay uno que es ecológico de verdad y no necesariamente por su contenido sino por su misión de colaborar con el medio ambiente, disminuyendo las emisiones de carbono.

Cada año el consumo de papel, catálogos y folletos consume energía, agua y biomasa, lo que representa un impacto ambiental significativo y contribuye al cambio climático. Pro-Tierra como parte de una iniciativa europea, actúa en este contexto para reducir el consumo de papel y además apadrinar la protección de árboles para reducir las emisiones de CO2.

Pero no solo el consumo de papel y su producción producen emisiones. De hecho, y aunque a veces no pensemos en ello, navegar por Internet también genera de alguna manera CO2 a la atmósfera y el solo hecho de administrar un blog nos hace también partícipes de este problema. Según un estudio de Alexander Wissner-Gross de la Universidad de Harvard, un blog que tiene unas 15 mil visitas al mes produce unos 3,6 kg de CO2 por año a un promedio de 0,02 g por visita.

Para compensar el CO2 que produce un blog Pro-Tierra (una iniciativa de Ofertia) propone apadrinar un árbol para que no sea cortado en su fase de crecimiento. Teniendo en cuenta algunos datos de la UNFCCC un árbol absorbe entre 5 y 10 kg de CO2 por año, por lo que si un Blog produce 3,6 kg de carbono, salvar un árbol neutraliza sus emisiones y con orgullo se convierte en BLOG CO2 NEUTRAL! como Prácticas del Desarrollo.

Mas información acá

¿Que esperás para apoyar la iniciativa?

lunes, 21 de mayo de 2012

Smartphones al rescate de la naturaleza


Por: Pablo Fernandez S. Si bien hace no más de 10 años el uso de teléfonos móviles comenzó a revolucionar la sociedad moderna, el desarrollo de esta tecnología al servicio de la naturaleza no había tenido el mismo éxito ni el mismo impacto. Afortunadamente, gracias a los nuevos teléfonos inteligentes o Smartphone y a sus múltiples y variadas aplicaciones, nuevas perspectivas se abren de par en par a favor del Medio Ambiente.

Aunque parezca casi una nimiedad, en los últimos años algunas herramientas básicas de los teléfonos móviles se han convertido en elementos esenciales en la búsqueda de alternativas para resolver problemas ambientales. El GPS integrado en estos aparatos ha permitido por ejemplo colectar datos precisos desde la situación geográfica de un bosque o de un corredor biológico, hasta la identificación de nuevas especies vegetales o animales. Esta información reunida es generalmente utilizada para alimentar bases de datos que permiten posteriormente a científicos y conservacionistas, establecer bio-mapas más precisos o señalar lugares de interés faunístico a las autoridades ambientales.

Este nuevo tipo de seguimiento informático también se aplica en redes de comercio sustentable. Un programa de este tipo desarrollado por Helveta (Inglaterra), permite seguir el camino de materias primas como el café o diferentes tipos de madera a todo lo largo de su ciclo de producción y comercialización, lo que ayuda a las comunidades forestales a definir sus derechos de explotación, sostenibilidad y comercio. El sistema es posible gracias a unos chips de radio identificación que se implantan en la corteza de árboles u otras materias primas, y son identificados muy fácilmente a través de códigos de barra. Así, la explotación de los recursos es controlada bajo estándares de responsabilidad social y desarrollo sostenible.

Por otro lado, gracias a los Smartphone muchas personas se sienten igualmente más comprometidas con el ambiente. El proyecto Noah, por ejemplo, incentiva a los utilizadores de este tipo de teléfonos a participar en el censo de fauna y flora de sus regiones a través de fotografías. Esta información se encuentra disponible para todos los interesados en su plataforma web de libre acceso. Pero eso no es todo, otras iniciativas como “Urban Edibles” (pide a los habitantes de todo el mundo de participar en el censo de frutas y hierbas aromáticas locales) o “NatureFind” (permite encontrar espacios naturales en los alrededores) se nutren continuamente del aporte de sus usuarios. Recientemente, una aplicación para iphone “Whale Alert App” diseñada por científicos, advierte a sus usuarios sobre la cercanía de ballenas francas (de las cuales solo quedan unas 500 en el mundo) de modo que los navíos puedan disminuir su velocidad y evitar accidentes.

Aplicaciones como esta podrían ser de gran ayuda en una variedad de temáticas ambientales. De hecho, según los expertos, a nivel de contaminación atmosférica los Smartphone del futuro podrían conectarse a captores de contaminación para detectar puntos peligrosos y por ende evitarlos o inclusive reportarlos a las autoridades para iniciar medidas preventivas o correctoras. En esta línea, la aplicación "Zero Carbon" desarrollada en Chile, calcula la cantidad de emisiones de CO2 que emite una persona basándose en las actividades domésticas de cada uno y brinda recomendaciones para reducirlas a través de diferentes compromisos que se pueden asumir en la vida diaria.

En pocos años la tecnología que en principio se presentaba solo como un avance en comunicaciones, hoy permite seguir a través de aplicaciones sencillas en tiempo real la migración de aves, tortugas o ballenas en cualquier rincón del planeta. Un paso adelante en la colecta de información que sin embargo no esta libre de controversia. Paradoxalmente, los mismos instrumentos que permitirían ayudar a conservar el Medio Ambiente son a su vez fuentes no despreciables de contaminación, sin contar otros problemas asociados (índice SAR, radiación electromagnética, fobias sociales, etc.). Lo cierto es que, controversias al margen, para un mundo que avanza a pasos agigantados es importante encontrar el equilibrio, y el bueno uso de la tecnología es el único camino.   

martes, 15 de mayo de 2012

Una gran idea para incentivar la conservación se exporta desde Paraguay


Por: Pablo Fernandez S. Suelo pensar que cuando las ideas emergen nada parece ser imposible, y si bien en el Mundo existen todavía muchos "imposibles", es debido a que no siempre emergen buenas ideas. Uno de esos casos difíciles y sin solución en medio ambiente es la conservación de los bosques. Cada vez más amenazados y en constante riesgo, sobre todo en países tropicales que los albergan, cada año se pierden millones de Ha de bosque virgen y con ello miles de especies de flora y fauna. Contra las buenas intenciones, se siguen imponiendo sin freno el peso de las razones de una problemática tan profunda como polivalente, atiborrada de elementos (social, económico, cultural, y si, medioambiental) tan dispares como lógicos.

Asimismo, sabiendo que dentro de todo el principal problema de la conservación sigue siendo el factor económico, una nueva estrategia de conservación está comenzando a crecer progresivamente, y hasta el momento representa una bocanada de aire fresco. En Paraguay, se conoció que una ONG (Guyra) y una Comunidad Indígena local lograron la compra conjunta de un territorio que ambas proyectaban conservar. Un gran logro, sobre todo si tenemos en cuenta el origen de los fondos que posibilitaron que esto sea posible.

En un reportaje que Alberto Yanosky, Director de Guyra, diera a la BBC recientemente explicaba que el sitio en cuestión era objeto de reclamos desde hace varios años por el pueblo Mbya guaraní, ya que se encontraba en manos privadas. Frente a esta situación los dos caciques indígenas y la ONG comenzaron a trabajar juntos para adquirir por partes iguales las 274 Ha de un terreno que se encuentra en el sur de Paraguay en una región de importante riqueza vegetal. Gracias a la ayuda de Birdlife International, el proyecto se difundió atrayendo filántropos interesados en participar y poco a poco se logró el cometido. Con mucha voluntad e ingenio, se logró recaudar la suma necesaria que se alimentó con el aporte de ciudadanos de varios países, un joven trotamundos que viajó por todo el continente y hasta una pareja que pidió como regalo de bodas, dinero para la adquisición de las tierras.

Ahora el predio se encuentra administrado por Guyra y otra ONG local que junto a la Comunidad Mbya se encargan de su protección. Pero además existe un compromiso de traspaso definitivo del otro 50% a la Comunidad indígena en un plazo de 10 años si existen las condiciones idóneas de capacitación que actualmente promotores ambientales se encuentran llevando a cabo. Así, el pueblo Mbya podría recuperar totalmente y sus tierras integralmente como antaño.

Esta innovadora estrategia que implica el compromiso de diversos y variados actores ya se esta exportando y el caso ha sido presentado como una alternativa innovadora de compromiso y preservación ambiental en eventos internacionales. En un futuro próximo, organizaciones y comunidades de países tan distantes como Camerún, Vietnam o Filipinas podrían copiar el ejemplo  y concertar una salida no solo a la conservación natural, sino a la devolución y al reconocimiento histórico de tierras ancestrales.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La explotación sostenible de los bosques es posible


Por: Pablo Fernandez S. Consecuencia del cambio climático global, en los últimos años los bosques y las selvas se han convertido en objeto de disputa entre aquellos que quieren explotarlos y aquellos que intentan preservarlos. A pesar del esfuerzo, los resultados muestran que la desaparición de bosques por malas prácticas antrópicas parece ser un tema sin solución, y las predicciones para los próximos años no son nada alentadoras. Sin embargo no todo esta perdido. Paralelamente, al margen de los conflictos, gracias a las políticas de desarrollo sostenible han ido surgiendo en el mundo nuevas y originales propuestas de protección de espacios naturales que podrían invertir la tendencia.

Bután es un pequeño país asiático limítrofe de China e India que posee menos de 700 mil habitantes y ostenta uno de los PBI más bajos del mundo. Pese a ello el actual gobierno, regido por una monarquía parlamentaria, se ha trazado ambiciosos objetivos de crecimiento. Recientemente fue noticia al anunciar como parte de su política de desarrollo, su compromiso constitucional a proteger en el largo plazo al menos el 60% de su cobertura forestal, lo que lo convertiría en el país más protector de árboles del continente asiático. Esta iniciativa se enmarca en una estrategia muy interesante: un proyecto que otorga la gestión de grandes hectáreas forestales a las comunidades rurales, con el objetivo de luchar contra la pobreza y proteger al mismo tiempo los recursos naturales.

Básicamente, la propuesta incita a los habitantes de las zonas rurales del país a explotar los bosques para satisfacer sus necesidades, permitiéndoles obtener los beneficios de los productos derivados del mismo. Apoyado por la clase política, el proyecto a conseguido atraer progresivamente la atención de los campesinos. En cuanto a cifras, en 2011 Bután contaba con 328 comunidades (unas 15 mil familias) implicadas en la gestión de 30 mil Ha de bosque, equivalentes al 2% de la superficie total del país. Nada despreciable, considerando que esta cifra debería alcanzar el 4% de la cobertura forestal del país en 2013.

El proyecto ha sido posible gracias a las reformas políticas forestales encaminadas que han permitido traspasar la responsabilidad de la gestión a los funcionarios locales. Estos a su vez, ofician de mediadores entre el Estado y la población atendiendo las necesidades de las comunidades gracias a los talleres de formación y encuentros organizados para tal efecto. En estas reuniones se exponen los procedimientos, las responsabilidades y las ventajas derivadas de la protección forestal incentivando la participación. De esta manera, los interesados pueden postular para asumir la gestión de un bosque a través de candidaturas, que son transmitidas al responsable distrital para su estudio y aprobación. Si la respuesta es positiva, una comisión se encarga de elaborar un plan de manejo y censar los recursos del bosque escogido para delimitar las zonas de explotación, en conjunto con los agentes forestales.

El traspaso de responsabilidades de explotación implica además otras observaciones. Para confiar la gestión de un bosque a una comunidad se toman en cuenta igualmente los derechos y costumbres de la misma. Buscando el equilibrio, se evalúa la aptitud entre los pobladores a compartir los recursos de la zona forestal de forma equitativa entre los más acaudalados y los menos privilegiados. Todo el proceso se desarrolla en conjunto, ya que contrario a lo que se podría pensar inicialmente, los pobladores se muestran a veces más conservadores que los agentes forestales respecto a la poda de árboles. El consentimiento entre gobierno y comunidad es fundamental.

Por otro lado el Estado no establece más que un pequeño impuesto por tala de árbol adulto y no exige tasa alguna sobre los productos no forestales como plantas, hongos y productos de origen animal y vegetal derivados. De esta manera los beneficios quedan casi integralmente en la comunidad. Asimismo el Estado reconoce que la conservación de un bosque permite conservar los recursos hídricos, una fuente mayor de ingreso económico, ya que el país obtiene buena parte de su presupuesto vendiendo hidroelectricidad a la India. En consecuencia, para combatir la pobreza, parte de estos recursos son igualmente destinados a las comunidades que gestionan las zonas forestales que contienen o son atravesadas por afluentes. Según esta forma de gestión, el gobierno considera que los pobladores deben ser recompensados por sus acciones en materia de protección del agua, una suerte de servicio ecológico pago.

Este proyecto además ha sido posible gracias a la formación de sus preconizadores que han recibido instrucción en países vecinos como Népal o India, donde ya existen comunidades de este tipo que son recompensadas por el Estado por sus servicios de protección de recursos. Una interesante iniciativa que se inscribe en los preceptos del desarrollo sostenible y la sensibilización ambiental de las comunidades.

lunes, 7 de mayo de 2012

Los nuevos empresarios sociales


Por: Pablo Fernandez S. En clara oposición a los nuevos tiempos, de tanto en tanto, surgen iniciativas que sorprenden por la originalidad y el factor de compromiso humano y social por encima del beneficio económico como única finalidad de acción. En esta línea, los nuevos empresarios sociales se multiplican cada año aportando nuevas alternativas de comercio que brindan frescura a la ataviada economía de libre mercado que en muchos países ha generado una bipolaridad social absolutamente insostenible. Pero ¿cuál es el motivo principal que empuja a estos emprendedores a cambiar de rumbo?, las razones parecen ser simples, demasiado simples para el nuevo siglo.

La maquinaria de optimización que proponen ciertas empresas de gran capacidad de producción parece descuidar el pilar fundamental de cada proyecto exitoso: el factor humano, ese que titubea, se equivoca, reacciona, se cansa y muchas veces no rinde. La ausencia total de compromiso social con el trabajador, la manipulación excesiva de su comportamiento en el área de trabajo, la falta de tacto y sensibilidad de la optimización de recursos y tiempo termina tarde o temprano afectando la autoestima de una persona, que lentamente genera en él una búsqueda de independencia.

Es entonces que muchos ex trabajadores altamente calificados se lanzan en la constitución de micro empresas con una visión completamente diferente, buscando crear un equilibrio entre beneficio y repartición justa del ingreso, utilizando herramientas solidarias de coparticipación con los productores, planteando la necesidad del uso cotidiano de tecnologías sostenibles y energías alternativas como motor de crecimiento.

Estos nuevos empresarios buscan crear redes de distribución mas justas, se preocupan por las emisiones de carbono de los vehículos que utilizan y mantienen relaciones ejemplares con sus empleados-partenaires, ellos son el cambio de modelo socio-económico y la fiel imagen de un mundo que esta cambiando porque lo necesita...esta puede ser la otra razón. Mientras tanto, bienvenidos los nuevos empresarios sociales!.

jueves, 3 de mayo de 2012

El valor de la Fitosociología en un Estudio de Impacto Ambiental


Por: Pablo Fernandez S. Una de las premisas más importantes de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) es la correcta identificación y caracterización del Medio Biótico. Parte esencial del Estudio del Medio Preoperacional de un EIA, este epígrafe ineludible tiene por objeto el análisis de las formaciones vegetales y la composición florística presentes en la zona blanco de las actividades del proyecto en cuestión. Los resultados de este trabajo serán entonces de vital importancia para comenzar a definir la magnitud del impacto de estas acciones.

Sin hacer gala de favoritismos el trabajo de campo es la parte más apasionante de un EIA ya que implica analizar, reflexionar e interpretar lo que vemos. En este sentido, estudiar la composición biótica de un territorio pone a prueba nuestra capacidad de observación y nuestros conocimientos previos en ecología y botánica, útiles para descifrar un paisaje como si se tratara de una gran radiografía. Para realizar este trabajo, existen numerosas metodologías aunque la Fitosociología de Braun-Blanquet es la más utilizada y es de hecho reconocida y aceptada por la Unión Europea (Directiva 92/43/CEE) en los EIA.

Retrocediendo en el tiempo, Josías Braun-Blanquet (1884-1980) fue un geobotánico suizo que dedicó su vida al estudio de los organismos y las comunidades, y logró, a partir de sus trabajos de flora y taxonomía, el surgimiento de una escuela conocida como Fitosociología. Esta rama, amalgama entre botánica, taxonomía y ecología, hace énfasis principalmente en el estudio de la vegetación como una comunidad que posee especies de diagnóstico sensibles a las características del medio convirtiéndose por tanto, en especies indicadoras. Estas, se utilizan entonces como elementos blanco para clasificar las unidades homogéneas de la vegetación de forma jerárquica.

En detalle, la Fitosociología utiliza a las especies diagnóstico para clasificar una comunidad vegetal en cinco categorías: Clase, Orden, Alianza, Asociación y Subasociación, en orden descendente. Esta clasificación se aplica a aquellas unidades homogéneas de vegetación naturales y no a las unidades antrópicas. En un EIA típico, el esquema sintaxonómico contendrá igualmente una breve descripción de las asociaciones y subasociaciones en la zona de estudio, que quedarán posteriormente localizadas cartográficamente.

Esta metodología si bien tiene muchos detractores por su falta de rigor científico y su complejidad taxonómica (a nivel de nomenclatura), es no obstante una excelente técnica para describir los paisajes vegetales. Dado que un trabajo de descripción paisajística no es un estudio de ecología propiamente dicho, los datos que se obtienen producto del muestreo son en la mayoría de los casos "representativos" del estado real de una biocenosis en el tiempo y en el espacio. De esta manera, el peso del resultado recae en la interpretación fitosociológica del medio que revela las características de una cubierta vegetal y nos brinda información pertinente para poder conocer el estado de conservación de un territorio y su valor ecológico.

Por otro lado, actualmente, para mejorar la objetividad de las observaciones, se utilizan con más frecuencia muestreos estadísticos que permiten interpretar las mediciones con bases matemáticas. Esto ha logrado mejorar considerablemente la calidad de los inventarios de vegetación como pruebas concretas de interpretación vegetal. La fitosociología nos permite en resumen interpretar un paisaje ecológico de acuerdo a la riqueza de las asociaciones florísticas que contiene sin considerar por hecho, la variabilidad y complejidad de las relaciones ecológicas existentes. Por ello, es que esta técnica debe ser vista como una metodología práctica y no como una ciencia exacta, y en el caso específico de un EIA, a veces es una ventaja.