jueves, 3 de mayo de 2012

El valor de la Fitosociología en un Estudio de Impacto Ambiental


Por: Pablo Fernandez S. Una de las premisas más importantes de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) es la correcta identificación y caracterización del Medio Biótico. Parte esencial del Estudio del Medio Preoperacional de un EIA, este epígrafe ineludible tiene por objeto el análisis de las formaciones vegetales y la composición florística presentes en la zona blanco de las actividades del proyecto en cuestión. Los resultados de este trabajo serán entonces de vital importancia para comenzar a definir la magnitud del impacto de estas acciones.

Sin hacer gala de favoritismos el trabajo de campo es la parte más apasionante de un EIA ya que implica analizar, reflexionar e interpretar lo que vemos. En este sentido, estudiar la composición biótica de un territorio pone a prueba nuestra capacidad de observación y nuestros conocimientos previos en ecología y botánica, útiles para descifrar un paisaje como si se tratara de una gran radiografía. Para realizar este trabajo, existen numerosas metodologías aunque la Fitosociología de Braun-Blanquet es la más utilizada y es de hecho reconocida y aceptada por la Unión Europea (Directiva 92/43/CEE) en los EIA.

Retrocediendo en el tiempo, Josías Braun-Blanquet (1884-1980) fue un geobotánico suizo que dedicó su vida al estudio de los organismos y las comunidades, y logró, a partir de sus trabajos de flora y taxonomía, el surgimiento de una escuela conocida como Fitosociología. Esta rama, amalgama entre botánica, taxonomía y ecología, hace énfasis principalmente en el estudio de la vegetación como una comunidad que posee especies de diagnóstico sensibles a las características del medio convirtiéndose por tanto, en especies indicadoras. Estas, se utilizan entonces como elementos blanco para clasificar las unidades homogéneas de la vegetación de forma jerárquica.

En detalle, la Fitosociología utiliza a las especies diagnóstico para clasificar una comunidad vegetal en cinco categorías: Clase, Orden, Alianza, Asociación y Subasociación, en orden descendente. Esta clasificación se aplica a aquellas unidades homogéneas de vegetación naturales y no a las unidades antrópicas. En un EIA típico, el esquema sintaxonómico contendrá igualmente una breve descripción de las asociaciones y subasociaciones en la zona de estudio, que quedarán posteriormente localizadas cartográficamente.

Esta metodología si bien tiene muchos detractores por su falta de rigor científico y su complejidad taxonómica (a nivel de nomenclatura), es no obstante una excelente técnica para describir los paisajes vegetales. Dado que un trabajo de descripción paisajística no es un estudio de ecología propiamente dicho, los datos que se obtienen producto del muestreo son en la mayoría de los casos "representativos" del estado real de una biocenosis en el tiempo y en el espacio. De esta manera, el peso del resultado recae en la interpretación fitosociológica del medio que revela las características de una cubierta vegetal y nos brinda información pertinente para poder conocer el estado de conservación de un territorio y su valor ecológico.

Por otro lado, actualmente, para mejorar la objetividad de las observaciones, se utilizan con más frecuencia muestreos estadísticos que permiten interpretar las mediciones con bases matemáticas. Esto ha logrado mejorar considerablemente la calidad de los inventarios de vegetación como pruebas concretas de interpretación vegetal. La fitosociología nos permite en resumen interpretar un paisaje ecológico de acuerdo a la riqueza de las asociaciones florísticas que contiene sin considerar por hecho, la variabilidad y complejidad de las relaciones ecológicas existentes. Por ello, es que esta técnica debe ser vista como una metodología práctica y no como una ciencia exacta, y en el caso específico de un EIA, a veces es una ventaja.

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