jueves, 5 de julio de 2012

La vieja y buena costumbre de reparar: el furor de los cafés de reparación


Por: Pablo Fernandez S. Hace algún tiempo un conocido que vive en Estados Unidos me comentó que todos los aparatos eléctricos que tenía en su casa le habían costado gratis. Según él todo comenzó un día que se encontró, volviendo de su trabajo, un microondas en la vereda de una de las calles de su barrio. Lo que más le llamó la atención era que a simple vista el aparato no parecía tener ningún problema, y salvo algunas ralladuras en la parte de atrás todavía lucía impecable, por lo que no lo pensó dos veces, lo recogió y se lo llevó a su casa. Unos minutos más tarde puso en marcha su nuevo microondas que no tenía ningún problema. “La gente tiene otro sentido de consumo -me comentó-, tanto que cada vez que modifican la pintura de su casa por lo general se deshacen de todos sus electrodomésticos, aunque funcionen, los descartan solo por desentonar con el nuevo decorado”.

Esta historia la escuché muchas otras veces en otras latitudes, una costumbre instaurada desde hace muchos años en países ricos, que ahora se difunde progresivamente también entre las clases media-alta de países en vías de desarrollo y responde a lo que se considera como una nueva cultura de consumo y estilo de vida. Lo triste de esta conducta es el hecho de que todos los años la cantidad de residuos y basura electrónica se acrecienta a pasos acelerados, lo que no solo contribuye a degradar el ambiente sino también a crear una consciencia irresponsable sobre el valor de los recursos, al instaurar la necesidad de cambiar constantemente esas máquinas que nos acompañan en nuestras vidas.

Afortunadamente una corriente contraria cobra fuerza de forma paralela a esta tradición consumista, se trata de los llamados “cafés de reparación” que se están empezando a diseminar rápidamente por toda Europa. De hecho, en Holanda iniciativas como esta se han vuelto tradicionales en los últimos dos años y ya existen sitios similares en España, Alemania y Francia. El principio de estos cafés o espacios alternativos es simple: dar una nueva vida a los aparatos eléctricos para evitar el desperdicio, el consumismo irresponsable y la generación excesiva de residuos. Así cada día cientos de personas se acercan a estos lugares con su aparato defectuoso a la espera de que los voluntarios, por lo general expertos, permitan revivir máquinas de café, porta discos, secadores de pelo, microondas, televisores, radios, teléfonos, etc. de forma gratuita.

Al origen de esta idea se encuentra Martine Postma que desde 2010, gracias a la ayuda que recibe del Ministerio del Ambiente y el Territorio holandés, ha logrado abrir veinte locales en el país. Esta opción, según Martine, es una respuesta al comportamiento colectivo de muchas personas que prefieren invertir en un nuevo aparato antes que pagar por repuestos o por una reparación que generalmente es demasiado costosa. Desde estos espacios colectivos se incentiva la reparación y la reutilización para evitar adquirir aparatos nuevos e innecesarios. En efecto, de acuerdo a los testimonios recogidos, el mal funcionamiento de una gran parte de los artículos electrónicos se debe a detalles menores como presencia de polvo, suciedad o baterías agotadas, por lo que es muy fácil arreglarlos. La alegría de la gente cuando se da cuenta de que su dispositivo todavía funciona es una muestra de que a veces solo es necesario un poco de voluntad.

Otro ejemplo, más al sur, en Barcelona, el local “Reparar es mejor que nuevo” ha recibido más de tres mil visitas de personas deseosas de recuperar no solo aparatos electrónicos sino también muebles, utensilios o ropa que en manos de expertos salen como nuevos. Los cafés de este último tipo vendrían a ser como una evolución en el concepto ya que se extiende más allá de los artículos electrónicos. Lo que distingue a cada uno de estos lugares es la noción de responsabilidad ambiental, la cuál se apoya en los principios de solidaridad impulsados por el desarrollo sostenible y la sensibilización ambiental, protegiendo el medio ambiente y el patrimonio cultural a través de la preservación del “saber hacer” de miles de personas que disfrutan reparando para cambiar el mundo.

Mas información:

Repair Café
Reparatmillorquenou
Imagen y artículo del NY Times

No hay comentarios:

Publicar un comentario