miércoles, 12 de septiembre de 2012

La importancia de la relación empresa-comunidad


Por: Pablo Fernandez S. Hace un tiempo un empresario me comentaba que entre sus más grandes preocupaciones se encontraba la mala imagen que tenía su empresa en la comunidad donde se localizaba. Recuerdo en particular una de sus frases: “la gente de esta zona no entiende que nosotros trabajamos para generar beneficios y que si nos va bien podemos crear puestos de trabajo que al final también los beneficiarán a ellos”. Cuando yo le pregunté cuáles habían sido sus aportes que su empresa había hecho a la comunidad el me contestó “les damos trabajo”.

Sí, todavía existen muchos emprendedores que siguen creyendo que aportar o retribuir a la comunidad se limita a cumplir con sus obligaciones fiscales en tiempo y forma. Esto es un grave error, principalmente porque bajo este enfoque se considera a la comunidad y al medio ambiente como meros actores secundarios ajenos al ejercicio empresarial per se. Bajo esta línea las ganancias de una actividad se valorarían unidireccionalmente perdiendo la noción de sinergía o feedback tan necesaria para el establecimiento y crecimiento sostenible de cualquier actividad.

No debe sorprender, si se tiene esta visión de lo que significa retribución, que la empresa tenga una mala imagen en su zona de acción. En este aspecto hay que recordar que la gente construye su propio retrato de una empresa en base a múltiples factores (trato laboral, trato humano, compromiso medioambiental, respeto jurídico, etc.) pero sobre todo se basa en aquello que puede “ver” o "comprobar" tácitamente. Si la empresa cumple con todos los requisitos de una iniciativa modelo tanto los clientes como la comunidad deben saberlo. Es allí donde prima por una parte la capacidad que tenga la empresa para comunicar sus aportes y, evidentemente, los programas o proyectos que lleve a cabo en beneficio directo de la comunidad.

Esta reflexión tan básica es por tanto aún desconocida en muchos círculos de empresarios y emprendedores acuñados a la vieja escuela. Se ignora que la imagen que proyecte una empresa será tarde o temprano culpable de su éxito o fracaso. Porque si bien es cierto que la calidad del producto o servicio siguen siendo importantes, también lo es la aceptación que tenga en el seno de la comunidad en la cuál se realizan sus actividades, y esto depende de cuán bien se logre difundir aquellas buenas acciones sociales (que deben ser más inclusivas que la simple "generación de puestos de trabajo").

Trabajar con la comunidad no es una tarea fácil pero puede ser muy enriquecedora desde varios puntos de vista. La mala fama o la mala relación entre la empresa y la comunidad pueden ser signos de problemas de todo tipo que deben ser solucionados a priori y nos pueden evitar muchos dolores de cabeza. Es necesario entonces considerar estos aportes como partes imprescindibles de cualquier evaluación para, si amerita, redireccionar la estrategia.

Mejorar la relación empresa - comunidad debe ser en cualquier caso una prioridad absoluta en vistas de cualquier intento de desarrollo o expansión, ya que al fin y al cabo la acogida dependerá siempre de esta interacción.

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