jueves, 25 de octubre de 2012

RSE y ONG: El impacto real de un proyecto de desarrollo


Por: Pablo Fernandez S. Hace un par de días, mientras conversaba con un colega que trabaja para una entidad que destina una importante suma anual para el financiamiento de proyectos de desarrollo, me puse a pensar en como la difusión del impacto real frente al impacto reportado puede conspirar contra el éxito de una iniciativa. De hecho, recuerdo que durante el tiempo que trabajamos juntos en esa institución tratamos el tema varias veces y la conclusión siempre era la misma: algunas ONG no saben como sacar partida de sus logros o no saben poner en valor sus resultados.

Parece un tema menor pero no lo es, sobre todo cuando la gran mayoría de organizaciones del tercer sector dependen de la reputación y beneficios de sus proyectos para colectar fondos e inclusive diseñar sus campañas de fundraising. Es que por una u otra circunstancia a veces la consecución de objetivos específicos circunscribe los logros generales o indirectos a los requerimientos del partenaire que financia, impidiendo un análisis más preciso de logros que a menudo se extienden más allá de lo que refleja un indicador. No por casualidad las ONG que más financiamiento colectan son las que mejor reportan sus resultados, un doble esfuerzo que implica el trabajo de profesionales ecuánimes y por supuesto, una buena com externa*.

En este caso voy a referirme al primer paso de la estrategia (el rol de la com lo trataré en alguna otra oportunidad) con un simple ejemplo. Claro está este enfoque no se restringe solo a un proyecto de organizaciones del tercer sector, sino que también es perfectamente aplicable a cualquier programa de RSE corporativo.

El proyecto en el sur asiático tenía como meta la instalación de lámparas solares en una pequeña aldea de pescadores muy desfavorecida, que no cuentan con electricidad.

Luego de algunos meses de trabajo los objetivos específicos se cumplieron: se consiguió equipar el 80% de los hogares de la aldea y se instalaron 4 lámparas de mayor tamaño en puntos sensibles de la comunidad. El impacto reportado señaló que los indicadores cuantitativos se lograron al 100% y los cualitativos, que pretendían impulsar la lectura y el aprendizaje, indicaban que desde la instalación de las lámparas un porcentaje de personas consagraba casi una hora más por día a estos fines. La instalación de una pequeña biblioteca comunitaria había sido igualmente muy bien acogida. El proyecto llevado a cabo por una ONG y patrocinado por una gran empresa se consideró como exitoso.

Ahora bien, ¿qué más se logró? ¿cuál fue el impacto real del proyecto?

La evaluación del proyecto de forma independiente indicó que gracias al aporte de iluminación sobre todo en las noches, algunas actividades como la fabricación de artesanías o la venta de alimentos y otros menesteres se convirtieron en nuevas fuentes de ingreso para numerosas familias. Pero eso no es todo. En el mismo período se reportaron menos casos de violencia intrafamiliar, menos casos de mordedura de serpiente y hasta menos robos en la comunidad. Estos hechos, intrínsecamente ligados a la acción del proyecto, no fueron correctamente reportados y por tanto no se comunicaron en tiempo y forma.

Casos como este existen por miles aunque la tendencia disminuye conforme se profesionalizan los equipos de trabajo. Evidentemente al margen de las buenas intenciones de unos y otros no siempre se cuenta con la experiencia y las competencias necesarias para sacar el máximo provecho de un logro específico. Saber como y cuando identificar estos impactos reales puede ser preponderante tanto para una organización que vive de contribuciones como para aquellas que obtienen beneficios gracias a su comunicación. ¿Ud. que piensa?


*com = comunicadores, o profesionales de RRPP.  

martes, 16 de octubre de 2012

La importancia de la evaluación del impacto social


Por: Pablo Fernandez S. La evaluación del impacto social es una de las herramientas más importantes para diseñar estrategias de desarrollo y como tal, tanto empresas como organizaciones del tercer sector la han ido adoptando progresivamente a lo largo del tiempo. Esta herramienta sirve para ayudar a empresas sociales, beneficiarios y coordinadores de programas de RSE en la toma de decisiones (inversión, apoyo, estrategia, optimización) y en algunos casos ya se considera como indispensable. Esto no sorprende, si consideramos que frente a una realidad compleja se requiere de un cierto rigor y pragmatismo necesario para entender que la dimensión económica es un medio y no un fin, y por ende, los factores que la influencian son mucho más disímiles y complejos.

¿Pero que es la evaluación de impacto social? Según los especialistas, se trata de un método que reúne aquellos elementos y medios disponibles, dependientes e independientes, que sirven para analizar y descifrar una realidad social. Los mismos varían según una multitud de factores a menudo influenciados por los objetivos y metas de cada organización. Por ello cuando se habla de métodos clásicos, gubernamentales, filantrópicos, etc. por lo general, se tiende a generalizar y circunscribir ciertas estrategias según el tipo de organización que las lleva a cabo.

Ante desafíos que implican el desarrollo social y sus vicisitudes, evaluar el impacto social se presenta como una excelente alternativa de análisis, sobre todo cuando los resultados obtenidos son utilizados según la lógica de una empresa u organización particular. No obstante, su utilización no es siempre la adecuada. El problema más recurrente suele manifestarse cuando se desea comenzar el estudio y se enfrenta el dilema de escoger el método más adecuado cuando no existen estándares ni normas específicas definidas.

En este sentido lo más importante es entender que, como toda metodología, la evaluación responde a principios que deben respetarse antes de comenzar cualquier iniciativa. La experiencia nos indica que:

- Aceptar e integrar la complejidad social (¿cómo abordarla? ¿cómo diagramar las acciones?).
- Visualizar la evaluación como un proceso transparente para obtener información útil (debe tener un fin específico válido para la estrategia de la organización).
- Basar las escogencias metodológicas en nuestro plan de trabajo inicial (¿cuáles son nuestros objetivos? ¿que información estamos buscando? ¿que dificultades enfrentamos?).

pueden ayudarnos mucho a sortear las dificultades iniciales. Además, responder adecuadamente a estos cuestionamientos nos debería permitir dilucidar la estrategia más adecuada de acuerdo a nuestras necesidades, a la pertinencia social y al tipo de indicadores que deberemos utilizar. En algunos casos el trabajo de sociólogos expertos en estudios de terreno puede convertirse en una excelente alternativa para aportar peso científico a nuestra evaluación.

El análisis del impacto social nos permitirá entonces identificar una serie de elementos que podremos utilizar tanto para diseñar proyectos desde cero como para calcular el costo-beneficio (valor social de retorno) de una determinado programa.

Por último es necesario destacar que no hay que focalizarse en los métodos científicos porque no siempre son relevantes para un proyecto, voilà la importancia de identificar eficazmente los objetivos de la organización y la finalidad real de sus acciones para encarar o no una evaluación de impacto social.

martes, 9 de octubre de 2012

Entrevista a un empresario social: Santiago Clément


Por: Pablo Fernandez S. Una de las metas de este blog es divulgar proyectos o emprendimientos que puedan servir como inspiración a todas aquellas personas que tienen una buena idea en mente y no se animan a convertirla en realidad. Los temores existen por supuesto pero también la confianza de conocer a otros que la construyeron con las mismas dificultades. Por eso creo que es importante dar a conocer en la medida de lo posible, las peripecias que aquellos que se lanzaron a la aventura tuvieron que sortear (o sortean aún) para lograr su objetivo. Una nueva manera de desarrollar nuestro continente se amerita, más inclusiva, más equitativa, más justa y ambientalmente sostenible. Quién sabe, por ahí la próxima vez que publique una entrevista...sea la suya.

Hoy te presento a Santiago Clément, un emprendedor social argentino que lleva adelante su "Proyecto de Luz" en Mendoza y representa, para aquellos que trabajamos en desarrollo, un ejemplo moderno del non-profit social.


Contanos que es Proyecto de Luz y cuál es tu rol en el proyecto

Proyecto De Luz es una empresa social concebida para colaborar con fundaciones o asociaciones que trabajan dando oportunidades de desarrollo a personas en riesgo social o con capacidades diferentes. Todas las ganancias del emprendimiento, generadas mediante la producción y comercialización de los productos de nuestra marca Selección De Luz (vino, aceite de oliva, miel y mermeladas), son destinadas a este fin social, que es la razón de ser del proyecto.

Yo soy el creador y gestor del proyecto.

¿Cómo surgió la idea?

Mientras estudiaba Agronomía, pusimos con un primo mío unas colmenas; producíamos y vendíamos la miel envasada para ganar algún dinero para los estudios y las vacaciones. Cuando comencé a trabajar formalmente en mi profesión -como lo de la miel era algo marginal- se me ocurrió destinar la ganancia de la venta de la miel a ayudar a un hogar de chicos carenciados cercano a mi barrio (desde hacía algunos años que tenía inquietud por dar una mano en lo social y estaba buscando cómo, esa me pareció una forma, este fue el clic donde se me ocurrió la idea de producir y vender algo con el objetivo de generar fondos de ayuda social). Luego empecé a trabajar con un grupito de bodegas boutique y se me ocurrió armar un vino con la marca del proyecto para aumentar las ventas. Luego decidí establecer la idea de realizar metas puntuales de ayuda en forma mensual, eso hizo despegar el proyecto porque los clientes ven en forma concreta mes a mes el resultado social de su aporte con las compras y se entusiasman con el desafío de ir por una nueva meta. A partir de ese momento, fuimos incorporando los otros productos y el proyecto fue creciendo y profesionalizándose.

¿Quiénes te apoyan en esta aventura?

Somos pocos, pero algunos somos. Por un lado, Esteban Olivera, agrónomo también y primo mío, estableció una especie de sucursal en Gualeguay, Entre Ríos. Vendemos allí los productos y establecemos metas de ayuda a fundaciones locales con lo que allí se comercializa. Esto nos hace ver que la idea puede replicarse de la misma forma en otros lugares, como si fuese una franquicia. Otro colaborador es Alejandro Shin, Mendocino también, que nos ayuda con todo lo que es diseño de imagen y etiquetas; en el caso diseño, un conocido estudio local (CPD) nos dio una gran mano diseñándonos sin costo la etiqueta del vino; a partir de ese concepto inicial de imagen trabajamos todo el resto del tema diseño con Alejandro. Finalmente mi hermana Melliza Patricia Clément (BsAs) colabora también siendo para mí un apoyo importante en el tema ideas y ayuda para tomar decisiones de gestión. Luego tenemos siempre algunos amigos y familiares que están dispuestos a colaborar realizando préstamos cuando hace falta realizar alguna inversión en el proyecto.

¿Que dificultades o contratiempos tuviste que sobrepasar para lograr mantener el proyecto a flote? 

Antes de desarrollar este emprendimiento, me di algunos palos con otros intentos. Intenté llevar adelante un proyecto agrícola-social, que implicaba realizar cultivos para generar también fondos de ayuda social. Pero las contingencias climáticas me hicieron fracasar en 2 intentos. Luego tomé un “descanso” y surgió este nuevo proyecto. En esto creo que la principal dificultad es personal, y está relacionado con lo económico. Al ser pequeño aún el emprendimiento, debo tener otro trabajo que me permita completar mi sustento económico. Esto hace que no pueda dedicarle aún el 100% de mi tiempo y cabeza al proyecto, y eso es un freno para su crecimiento. En algún momento deberé dar este salto y asumir el riesgo económico inicial para poder dedicarle todo mi potencial al proyecto.
A nivel del emprendimiento, una traba importante es la dificultad para acceder a financiamiento. El tema vinos es un rubro extremadamente competitivo y una buena espalda financiera permite bajar costos y trabajar con mayor flexibilidad y potencial para insertarte en mercado y ampliar redes comerciales. Al ser una producción estacional, se requiere mucho capital todo concentrado en un momento del año. Conseguir el financiamiento necesario para cubrir estos desfasajes es, todos los años, un desafío grande y algo que frena el crecimiento a nivel productivo. Esto se agrava y complica con los problemas del país; especialmente la gran inflación que tenemos.

Actualmente ¿cuántas personas se benefician directamente de Proyecto de Luz?

No puedo responder a esta pregunta en forma certera porque es algo dinámico y todos los meses damos ayuda a un lugar diferente. Llevamos cumplidas unas 22 metas de ayuda a diferentes fundaciones, aportando generalmente con talleres de oficio o educativos de los que participan en promedio unas 15 personas en cada uno. Si multiplicamos la cantidad de metas con la cantidad de personas promedio que se benefician por meta, da algo más de 300 personas que se han visto beneficiadas desde que empezamos a fines de 2010. Buscamos siempre dar aportes que sean significativos para la fundación a la que ayudamos, y que genere una herramienta de la que la persona beneficiada pueda valerse en el futuro. El aporte, por ejemplo, de una máquina que permite iniciar un taller de carpintería para enseñar a los jóvenes un oficio, le será útil a los 15 jóvenes que realizarán el taller, y a los futuros aprendices. La idea es que el beneficio se multiplique.

¿Pensás que este proyecto sería posible o viable en otros país de Latinoamérica?

No tengo duda de que sería viable y también que se podría tomar el esquema para proyectos similares. La idea central de este proyecto, es volcar las utilidades por la producción y comercialización de un bien, a un fin social. A su vez, aprovechar este fin social para diferenciar el producto, utilizándolo como una herramienta competitiva frente a otro producto que ofrezca la misma relación precio-calidad. En el rubro alimentos, podría extenderse con muchos productos, además de los vinos o el aceite de oliva, podría hacerse lo mismo con quesos, galletas, fideos, cereales, etc.etc. Sería exitoso porque si una persona se enfrenta a dos productos de la misma relación precio-calidad, pero uno de ellos le permite además ayudar positivamente en lo social, elegirá sin dudas este último. Esto hace al producto más competitivo frente a otros, siempre que se trabaje bien en la comunicación de este aspecto. Y en un mundo donde mucha gente reflexiona cada vez más sobre los problemas sociales y ambientales, esto funcionará.

Lo que hace falta, es que decidamos invertir nuestro dinero en desarrollar emprendimientos de este tipo; priorizar hacer algo por la sociedad antes que por nuestro bolsillo. Este es el cambio que se requiere. Yo creo que hay cada vez más gente dispuesta a hacer algo así con su dinero y que este tipo de emprendimientos se multiplicará. Sería bueno que algún grupo de capitales importante se decidiera y tomara la delantera con un proyecto a mayor escala que pueda generar un efecto “contagio” en el empresariado.

¿Cuál es tu visión del empresariado social... te considerás un emprendedor social?

Creo que el empresariado social es aún incipiente en el mundo, pero estoy seguro que crecerá mucho y pronto, porque es una forma superadora de generar beneficio social, que es sustentable en el tiempo y se auto-potencia. Creo que el capitalismo es un sistema muy propicio para el desarrollo tecnológico y la innovación, pero genera enormes desigualdades y exclusión. Este mismo sistema presenta un terreno enorme para desarrollar proyectos transformadores que apunten a superar esa exclusión y generar oportunidades en los sectores que hoy no las tienen. El gran problema de hoy es el individualismo, el poner mi progreso delante del de mi vecino. Ese es el cambio que deberíamos lograr. Se necesitan emprendedores que den ese cambio. Yo creo que eso llegará, porque los emprendedores se irán dando cuenta que es mucho más interesante, emocionante y reconfortante emprender un proyecto que genere un bien para los demás y sea exitoso en esto, que es mucho más completo que la pequeñez de crear un proyecto por el único motivo de generar dinero para uno. La gente apoyará además este tipo de proyectos, y los apoyará con su compra.

Quien desarrolle un emprendimiento cuyo fin sea aportar a mejorar la realidad social, es un emprendedor social. Creo que nuestro proyecto apunta a eso.

Conociendo que la idea de este proyecto no es precisamente generarte beneficios económicos ¿que tipo de beneficio obtenés con el mismo que merite o justifique tu implicación?

Está un poco mencionado en la anterior respuesta. Muy por delante del beneficio económico, coloco el beneficio personal que genera saber que lo que uno hace ayuda al desarrollo personal de otras personas, y especialmente de personas que no tuvieron la enorme (gigante) suerte que uno tuvo de poder formarse o crecer en un entorno familiar cálido y sano. Es un desafío mucho más reconfortante y que realmente llena el espíritu. Es algo que le da verdadero sentido al día a día y que da fuerzas para hacer las cosas con entusiasmo y pasión. La gente que uno se cruza en el camino te motiva además a seguir adelante y eso también reconforta y alimenta el circulo virtuoso. El beneficio económico brinda satisfacciones de corto plazo, fugaces y que terminan siendo vacías; esto en cambio realmente llena la vida y el alma.


¿Que le recomendarías a una persona que tenga la intención de llevar adelante un emprendimiento social pero no se anima?

Que escuche lo que dice y grita su conciencia, que el corazón no aguanta teniendo que vivir acallando ese grito. Que no se preocupe por el grito del bolsillo, de una u otra forma eso se resuelve. Que el mundo necesita de gente que enfrente el riesgo de hacer cosas buenas. Que cuando uno hace algo con convicción, las cosas salen y siempre aparecen manos dispuestas a ayudar. Que no se desanime con los primeros golpes. Que busque la satisfacción interior que es la que realmente reconforta. Que la vida finalmente agradece.


Muchas gracias, algo que quieras comentar...

Dejo una frase de Muhammad Yunus que me parece interesante:

“Los seres humanos somos multidimensionales. Ademas de querer prosperar queremos ayudar a los demás. Yo propongo hacer las dos cosas juntas, y eso es hacer negocios sociales, orientados al bien de los demas. En vez de donar millones de pesos, es mejor invertir en un negocio social que se regenera y tiene una vida eterna”

Si te interesa saber más sobre el "Proyecto de Luz":

http://www.selecciondeluz.com/I/

El proyecto en Facebook

jueves, 4 de octubre de 2012

Partenariat RSC y ONG: cinco criterios para financiar un proyecto


Por: Pablo Fernandez S. Hace poco escribí un post sobre la importancia de la relación entre empresas y ONG en la creación de puentes que contribuyan al desarrollo, reflexión que en parte construí en base a los ejemplos concretos que se presentaron en el Foro Convergencias 2015 en París. Ahora bien, una vez que existen las condiciones idóneas para trabajar en partenariat ¿qué sigue? La pregunta sin dudas no tiene una respuesta simple porque son numerosos los factores que influyen en la construcción de alianzas, pero el camino a emprender principalmente por parte de aquellos actores que requieren de financiamiento y las exigencias a las cuáles deben responder para obtenerlo son casi siempre los mismas.

De hecho, por lo general, lo que sigue luego de un acercamiento positivo entre dos partes es una fase que podría denominarse de “estudio mutuo” donde se identifican tanto las prioridades individuales como las mutuas. Es en este momento donde la mayoría de los actores del tercer sector que se apresta a participar en un programa de RSC, por ejemplo, hace hincapié en la comprensión pero sobre todo en la apropiación de los criterios que utiliza el mismo para apoyar emprendimientos sociales. Es el momento de la búsqueda de convergencias y de la verdadera construcción de una sinergía que permitirá obtener beneficios mutuos.

Esta etapa es necesaria porque trabajar en conjunto para dos actores (a veces) casi antagonistas puede significar un verdadero dolor de cabeza. Con frecuencia, asociaciones y ONG con grandes ideas cometen el error de posicionarse de manera altruista ante la búsqueda de fondos o de financiamiento. De la misma forma grandes empresas tienden a adoptar actitudes que pueden interpretarse como mercantilistas y hasta oportunistas de cara a su participación en proyectos de desarrollo a través de programas de RSC. Ambas conductas no colaboran para eliminar las barreras existentes evidentemente.

Para mejorar la relación y allanar el ingreso de ONG al escenario de la RSC las grandes empresas reconocen que es necesario por parte de las primeras, aceptar dos realidades: son los actores privados quiénes poseen los medios económicos para invertir y además también cuentan con la ingeniería interna que permite aportar experiencia de gestión y a la vez evitar el choque cultural entre partenaires que tienen por lo general diferentes visiones. Esto es importante subrayarlo porque a menudo se tiende a olvidar que una gran empresa, por más que impulse alianzas de trabajo a través de sus programas de RSC, tiene una concepción de desarrollo diferente basada en capacidades de trabajo muy diferentes.

En efecto, las ONG, asociaciones o fundaciones que desean involucrarse en programas que programas financiados por actores privados, a veces pasan por alto que para estos últimos “apoyo y colaboración” significa también inversión y como toda inversión privada, esta es acompañada de una reflexión y análisis de gestión acordes que requiere el cumplimiento de exigencias específicas.

De acuerdo a este argumento las empresas se apoyarán básicamente en 5 criterios de valoración antes de implicarse en cualquier iniciativa:

1- Impacto del proyecto. La parte cuantitativa (cuantas personas abarca el proyecto, cuantas personas se encuentran en situación de pobreza, cuántas personas sufren determinada carencia, etc.).
2- Impacto ambiental. Este criterio toma en cuenta el aporte que el proyecto tendrá en la situación ambiental (reducción gases de efecto invernadero, recuperación vegetal, protección de patrimonio, disminución de degradación, reforestación, etc.).
3- Apoyo público. El apoyo de las autoridades públicas será de especial importancia ante cualquier proyecto que involucre a la comunidad.
4- Perennidad del proyecto. El futuro de la iniciativa y su capacidad para generar la autogestión así como la respuesta a quién se hará cargo del mismo una vez que se cumplan los objetivos será vital para obtener el visto bueno de la Dirección.
5- Impacto social. Lógicamente, los cambios sociales (de todo tipo y alcance) que genere una acción de desarrollo serán revisados con lupa antes de tomar cualquier decisión afirmativa.

Numerosas grandes empresas se apoyan en estos criterios para determinar sus acciones de RSC individuales o conjuntas (en alianzas con ONG, asociaciones, fundaciones, etc.). Esto explica que aquellas organizaciones del tercer sector que se declaran exitosas en la obtención de financiación, se apoyan también en estos criterios para cumplir con los requisitos luego que trabajan en partenariat con un actor privado. Estos requerimientos no atentan de ninguna manera contra la independencia de las organizaciones no lucrativas ni contra sus valores, puesto que forman parte del ciclo de proyectos clásico, aceptado casi universalmente.

Al fin y al cabo crear las condiciones para que diferentes actores puedan trabajar en la misma dirección depende de que cada uno desde su posición, se adapte a las exigencias del otro.