martes, 9 de octubre de 2012

Entrevista a un empresario social: Santiago Clément


Por: Pablo Fernandez S. Una de las metas de este blog es divulgar proyectos o emprendimientos que puedan servir como inspiración a todas aquellas personas que tienen una buena idea en mente y no se animan a convertirla en realidad. Los temores existen por supuesto pero también la confianza de conocer a otros que la construyeron con las mismas dificultades. Por eso creo que es importante dar a conocer en la medida de lo posible, las peripecias que aquellos que se lanzaron a la aventura tuvieron que sortear (o sortean aún) para lograr su objetivo. Una nueva manera de desarrollar nuestro continente se amerita, más inclusiva, más equitativa, más justa y ambientalmente sostenible. Quién sabe, por ahí la próxima vez que publique una entrevista...sea la suya.

Hoy te presento a Santiago Clément, un emprendedor social argentino que lleva adelante su "Proyecto de Luz" en Mendoza y representa, para aquellos que trabajamos en desarrollo, un ejemplo moderno del non-profit social.


Contanos que es Proyecto de Luz y cuál es tu rol en el proyecto

Proyecto De Luz es una empresa social concebida para colaborar con fundaciones o asociaciones que trabajan dando oportunidades de desarrollo a personas en riesgo social o con capacidades diferentes. Todas las ganancias del emprendimiento, generadas mediante la producción y comercialización de los productos de nuestra marca Selección De Luz (vino, aceite de oliva, miel y mermeladas), son destinadas a este fin social, que es la razón de ser del proyecto.

Yo soy el creador y gestor del proyecto.

¿Cómo surgió la idea?

Mientras estudiaba Agronomía, pusimos con un primo mío unas colmenas; producíamos y vendíamos la miel envasada para ganar algún dinero para los estudios y las vacaciones. Cuando comencé a trabajar formalmente en mi profesión -como lo de la miel era algo marginal- se me ocurrió destinar la ganancia de la venta de la miel a ayudar a un hogar de chicos carenciados cercano a mi barrio (desde hacía algunos años que tenía inquietud por dar una mano en lo social y estaba buscando cómo, esa me pareció una forma, este fue el clic donde se me ocurrió la idea de producir y vender algo con el objetivo de generar fondos de ayuda social). Luego empecé a trabajar con un grupito de bodegas boutique y se me ocurrió armar un vino con la marca del proyecto para aumentar las ventas. Luego decidí establecer la idea de realizar metas puntuales de ayuda en forma mensual, eso hizo despegar el proyecto porque los clientes ven en forma concreta mes a mes el resultado social de su aporte con las compras y se entusiasman con el desafío de ir por una nueva meta. A partir de ese momento, fuimos incorporando los otros productos y el proyecto fue creciendo y profesionalizándose.

¿Quiénes te apoyan en esta aventura?

Somos pocos, pero algunos somos. Por un lado, Esteban Olivera, agrónomo también y primo mío, estableció una especie de sucursal en Gualeguay, Entre Ríos. Vendemos allí los productos y establecemos metas de ayuda a fundaciones locales con lo que allí se comercializa. Esto nos hace ver que la idea puede replicarse de la misma forma en otros lugares, como si fuese una franquicia. Otro colaborador es Alejandro Shin, Mendocino también, que nos ayuda con todo lo que es diseño de imagen y etiquetas; en el caso diseño, un conocido estudio local (CPD) nos dio una gran mano diseñándonos sin costo la etiqueta del vino; a partir de ese concepto inicial de imagen trabajamos todo el resto del tema diseño con Alejandro. Finalmente mi hermana Melliza Patricia Clément (BsAs) colabora también siendo para mí un apoyo importante en el tema ideas y ayuda para tomar decisiones de gestión. Luego tenemos siempre algunos amigos y familiares que están dispuestos a colaborar realizando préstamos cuando hace falta realizar alguna inversión en el proyecto.

¿Que dificultades o contratiempos tuviste que sobrepasar para lograr mantener el proyecto a flote? 

Antes de desarrollar este emprendimiento, me di algunos palos con otros intentos. Intenté llevar adelante un proyecto agrícola-social, que implicaba realizar cultivos para generar también fondos de ayuda social. Pero las contingencias climáticas me hicieron fracasar en 2 intentos. Luego tomé un “descanso” y surgió este nuevo proyecto. En esto creo que la principal dificultad es personal, y está relacionado con lo económico. Al ser pequeño aún el emprendimiento, debo tener otro trabajo que me permita completar mi sustento económico. Esto hace que no pueda dedicarle aún el 100% de mi tiempo y cabeza al proyecto, y eso es un freno para su crecimiento. En algún momento deberé dar este salto y asumir el riesgo económico inicial para poder dedicarle todo mi potencial al proyecto.
A nivel del emprendimiento, una traba importante es la dificultad para acceder a financiamiento. El tema vinos es un rubro extremadamente competitivo y una buena espalda financiera permite bajar costos y trabajar con mayor flexibilidad y potencial para insertarte en mercado y ampliar redes comerciales. Al ser una producción estacional, se requiere mucho capital todo concentrado en un momento del año. Conseguir el financiamiento necesario para cubrir estos desfasajes es, todos los años, un desafío grande y algo que frena el crecimiento a nivel productivo. Esto se agrava y complica con los problemas del país; especialmente la gran inflación que tenemos.

Actualmente ¿cuántas personas se benefician directamente de Proyecto de Luz?

No puedo responder a esta pregunta en forma certera porque es algo dinámico y todos los meses damos ayuda a un lugar diferente. Llevamos cumplidas unas 22 metas de ayuda a diferentes fundaciones, aportando generalmente con talleres de oficio o educativos de los que participan en promedio unas 15 personas en cada uno. Si multiplicamos la cantidad de metas con la cantidad de personas promedio que se benefician por meta, da algo más de 300 personas que se han visto beneficiadas desde que empezamos a fines de 2010. Buscamos siempre dar aportes que sean significativos para la fundación a la que ayudamos, y que genere una herramienta de la que la persona beneficiada pueda valerse en el futuro. El aporte, por ejemplo, de una máquina que permite iniciar un taller de carpintería para enseñar a los jóvenes un oficio, le será útil a los 15 jóvenes que realizarán el taller, y a los futuros aprendices. La idea es que el beneficio se multiplique.

¿Pensás que este proyecto sería posible o viable en otros país de Latinoamérica?

No tengo duda de que sería viable y también que se podría tomar el esquema para proyectos similares. La idea central de este proyecto, es volcar las utilidades por la producción y comercialización de un bien, a un fin social. A su vez, aprovechar este fin social para diferenciar el producto, utilizándolo como una herramienta competitiva frente a otro producto que ofrezca la misma relación precio-calidad. En el rubro alimentos, podría extenderse con muchos productos, además de los vinos o el aceite de oliva, podría hacerse lo mismo con quesos, galletas, fideos, cereales, etc.etc. Sería exitoso porque si una persona se enfrenta a dos productos de la misma relación precio-calidad, pero uno de ellos le permite además ayudar positivamente en lo social, elegirá sin dudas este último. Esto hace al producto más competitivo frente a otros, siempre que se trabaje bien en la comunicación de este aspecto. Y en un mundo donde mucha gente reflexiona cada vez más sobre los problemas sociales y ambientales, esto funcionará.

Lo que hace falta, es que decidamos invertir nuestro dinero en desarrollar emprendimientos de este tipo; priorizar hacer algo por la sociedad antes que por nuestro bolsillo. Este es el cambio que se requiere. Yo creo que hay cada vez más gente dispuesta a hacer algo así con su dinero y que este tipo de emprendimientos se multiplicará. Sería bueno que algún grupo de capitales importante se decidiera y tomara la delantera con un proyecto a mayor escala que pueda generar un efecto “contagio” en el empresariado.

¿Cuál es tu visión del empresariado social... te considerás un emprendedor social?

Creo que el empresariado social es aún incipiente en el mundo, pero estoy seguro que crecerá mucho y pronto, porque es una forma superadora de generar beneficio social, que es sustentable en el tiempo y se auto-potencia. Creo que el capitalismo es un sistema muy propicio para el desarrollo tecnológico y la innovación, pero genera enormes desigualdades y exclusión. Este mismo sistema presenta un terreno enorme para desarrollar proyectos transformadores que apunten a superar esa exclusión y generar oportunidades en los sectores que hoy no las tienen. El gran problema de hoy es el individualismo, el poner mi progreso delante del de mi vecino. Ese es el cambio que deberíamos lograr. Se necesitan emprendedores que den ese cambio. Yo creo que eso llegará, porque los emprendedores se irán dando cuenta que es mucho más interesante, emocionante y reconfortante emprender un proyecto que genere un bien para los demás y sea exitoso en esto, que es mucho más completo que la pequeñez de crear un proyecto por el único motivo de generar dinero para uno. La gente apoyará además este tipo de proyectos, y los apoyará con su compra.

Quien desarrolle un emprendimiento cuyo fin sea aportar a mejorar la realidad social, es un emprendedor social. Creo que nuestro proyecto apunta a eso.

Conociendo que la idea de este proyecto no es precisamente generarte beneficios económicos ¿que tipo de beneficio obtenés con el mismo que merite o justifique tu implicación?

Está un poco mencionado en la anterior respuesta. Muy por delante del beneficio económico, coloco el beneficio personal que genera saber que lo que uno hace ayuda al desarrollo personal de otras personas, y especialmente de personas que no tuvieron la enorme (gigante) suerte que uno tuvo de poder formarse o crecer en un entorno familiar cálido y sano. Es un desafío mucho más reconfortante y que realmente llena el espíritu. Es algo que le da verdadero sentido al día a día y que da fuerzas para hacer las cosas con entusiasmo y pasión. La gente que uno se cruza en el camino te motiva además a seguir adelante y eso también reconforta y alimenta el circulo virtuoso. El beneficio económico brinda satisfacciones de corto plazo, fugaces y que terminan siendo vacías; esto en cambio realmente llena la vida y el alma.


¿Que le recomendarías a una persona que tenga la intención de llevar adelante un emprendimiento social pero no se anima?

Que escuche lo que dice y grita su conciencia, que el corazón no aguanta teniendo que vivir acallando ese grito. Que no se preocupe por el grito del bolsillo, de una u otra forma eso se resuelve. Que el mundo necesita de gente que enfrente el riesgo de hacer cosas buenas. Que cuando uno hace algo con convicción, las cosas salen y siempre aparecen manos dispuestas a ayudar. Que no se desanime con los primeros golpes. Que busque la satisfacción interior que es la que realmente reconforta. Que la vida finalmente agradece.


Muchas gracias, algo que quieras comentar...

Dejo una frase de Muhammad Yunus que me parece interesante:

“Los seres humanos somos multidimensionales. Ademas de querer prosperar queremos ayudar a los demás. Yo propongo hacer las dos cosas juntas, y eso es hacer negocios sociales, orientados al bien de los demas. En vez de donar millones de pesos, es mejor invertir en un negocio social que se regenera y tiene una vida eterna”

Si te interesa saber más sobre el "Proyecto de Luz":

http://www.selecciondeluz.com/I/

El proyecto en Facebook

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