jueves, 4 de octubre de 2012

Partenariat RSC y ONG: cinco criterios para financiar un proyecto


Por: Pablo Fernandez S. Hace poco escribí un post sobre la importancia de la relación entre empresas y ONG en la creación de puentes que contribuyan al desarrollo, reflexión que en parte construí en base a los ejemplos concretos que se presentaron en el Foro Convergencias 2015 en París. Ahora bien, una vez que existen las condiciones idóneas para trabajar en partenariat ¿qué sigue? La pregunta sin dudas no tiene una respuesta simple porque son numerosos los factores que influyen en la construcción de alianzas, pero el camino a emprender principalmente por parte de aquellos actores que requieren de financiamiento y las exigencias a las cuáles deben responder para obtenerlo son casi siempre los mismas.

De hecho, por lo general, lo que sigue luego de un acercamiento positivo entre dos partes es una fase que podría denominarse de “estudio mutuo” donde se identifican tanto las prioridades individuales como las mutuas. Es en este momento donde la mayoría de los actores del tercer sector que se apresta a participar en un programa de RSC, por ejemplo, hace hincapié en la comprensión pero sobre todo en la apropiación de los criterios que utiliza el mismo para apoyar emprendimientos sociales. Es el momento de la búsqueda de convergencias y de la verdadera construcción de una sinergía que permitirá obtener beneficios mutuos.

Esta etapa es necesaria porque trabajar en conjunto para dos actores (a veces) casi antagonistas puede significar un verdadero dolor de cabeza. Con frecuencia, asociaciones y ONG con grandes ideas cometen el error de posicionarse de manera altruista ante la búsqueda de fondos o de financiamiento. De la misma forma grandes empresas tienden a adoptar actitudes que pueden interpretarse como mercantilistas y hasta oportunistas de cara a su participación en proyectos de desarrollo a través de programas de RSC. Ambas conductas no colaboran para eliminar las barreras existentes evidentemente.

Para mejorar la relación y allanar el ingreso de ONG al escenario de la RSC las grandes empresas reconocen que es necesario por parte de las primeras, aceptar dos realidades: son los actores privados quiénes poseen los medios económicos para invertir y además también cuentan con la ingeniería interna que permite aportar experiencia de gestión y a la vez evitar el choque cultural entre partenaires que tienen por lo general diferentes visiones. Esto es importante subrayarlo porque a menudo se tiende a olvidar que una gran empresa, por más que impulse alianzas de trabajo a través de sus programas de RSC, tiene una concepción de desarrollo diferente basada en capacidades de trabajo muy diferentes.

En efecto, las ONG, asociaciones o fundaciones que desean involucrarse en programas que programas financiados por actores privados, a veces pasan por alto que para estos últimos “apoyo y colaboración” significa también inversión y como toda inversión privada, esta es acompañada de una reflexión y análisis de gestión acordes que requiere el cumplimiento de exigencias específicas.

De acuerdo a este argumento las empresas se apoyarán básicamente en 5 criterios de valoración antes de implicarse en cualquier iniciativa:

1- Impacto del proyecto. La parte cuantitativa (cuantas personas abarca el proyecto, cuantas personas se encuentran en situación de pobreza, cuántas personas sufren determinada carencia, etc.).
2- Impacto ambiental. Este criterio toma en cuenta el aporte que el proyecto tendrá en la situación ambiental (reducción gases de efecto invernadero, recuperación vegetal, protección de patrimonio, disminución de degradación, reforestación, etc.).
3- Apoyo público. El apoyo de las autoridades públicas será de especial importancia ante cualquier proyecto que involucre a la comunidad.
4- Perennidad del proyecto. El futuro de la iniciativa y su capacidad para generar la autogestión así como la respuesta a quién se hará cargo del mismo una vez que se cumplan los objetivos será vital para obtener el visto bueno de la Dirección.
5- Impacto social. Lógicamente, los cambios sociales (de todo tipo y alcance) que genere una acción de desarrollo serán revisados con lupa antes de tomar cualquier decisión afirmativa.

Numerosas grandes empresas se apoyan en estos criterios para determinar sus acciones de RSC individuales o conjuntas (en alianzas con ONG, asociaciones, fundaciones, etc.). Esto explica que aquellas organizaciones del tercer sector que se declaran exitosas en la obtención de financiación, se apoyan también en estos criterios para cumplir con los requisitos luego que trabajan en partenariat con un actor privado. Estos requerimientos no atentan de ninguna manera contra la independencia de las organizaciones no lucrativas ni contra sus valores, puesto que forman parte del ciclo de proyectos clásico, aceptado casi universalmente.

Al fin y al cabo crear las condiciones para que diferentes actores puedan trabajar en la misma dirección depende de que cada uno desde su posición, se adapte a las exigencias del otro.

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