lunes, 19 de noviembre de 2012

La sustentabilidad como modelo de desarrollo


Por: Pablo Fernandez S. En los últimos diez años la palabra sustentabilidad ha logrado consolidarse con fuerza en los altos sectores productivos y empresariales latinoamericanos, lo que representa un gran primer paso para imponer al desarrollo sostenible como modelo propiamente dicho. Esto ha sido posible gracias a los pioneros o "vanguardistas" que colaboraron, junto a otros actores, en la adopción paulatina de medidas inteligentes para instaurar perennemente programas de RSE en el seno de todo tipo de organizaciones. Lo evidencia el número de empresas que se suman cada año a iniciativas como Pacto Global.

Ahora bien, es cierto que aún falta mucho camino por recorrer en la región para alcanzar porcentajes europeos, pero el panorama es optimista. Porque la adopción relativamente lenta, de buenas prácticas ambientales y programas de responsabilidad social por parte de grandes empresas (principalmente), lejos de ser un hándicap, ha permitido que las bases de la sustentabilidad en este rincón del mundo sean mucho más fuertes. Lo que en principio algunos incrédulos clasificaron arriesgadamente como "moda", logró imponerse y trascender la noción netamente medio ambiental para convertirse en una disciplina en si misma.

Por otro lado, actualmente, hablar de RSE y sustentabilidad es sinónimo de crecimiento. Las estadísticas no mienten. La sociedad latinoamericana ha mutado, evolucionado, en la misma dirección que lo hicieron otrora sociedades industrializadas; ahora las organizaciones sustentables tienen mejor imagen y se imponen progresivamente en los mercados más dinámicos, frente a la competencia no comprometida. Ya no se puede hablar de margen de error, la sostenibilidad corporativa es una ventaja estratégica.

Gracias a este contexto sumamente favorable me atrevo a decir que hoy las condiciones están dadas para dar un segundo gran paso: la implementación masiva de la sustentabilidad en las Pymes. Es que todavía sigo escuchando con relativa frecuencia que la responsabilidad social solo es asunto de grandes organizaciones con gran capital humano o económico. Nada más erróneo, cómo suele difundir @salaslety una colega mexicana "la RSE es responsabilidad de todos".

El fondo es que son las pequeñas y medianas empresas las que más trabajo generan y por ende, son el nexo directo con la sociedad. Si lo que se pretende es mejorar las condiciones productivas para mejorar la calidad de vida, es fundamental consolidar este ligamen. Por tanto, es necesario que aquellos pioneros en la RSE consagren sus esfuerzos en difundir la sustentabilidad de forma transversal, para que la implicación de las pymes, universidades y gobiernos sea percibida como una verdadera herramienta de competitividad.

Para lograrlo, la clave es que la RSE deje de ser sectorizada y por el contrario, se socialice. Es esencial que ese savoir faire se encuentre al alcance de pequeños emprendedores, ONG y empresarios sociales. Así, el respeto por el medio ambiente, los derechos humanos, las relaciones laborales y la transparencia dejarían de quedar circunscriptos a la parte alta de la escala productiva. Cada componente de la cadena social productiva debe involucrarse para alcanzar los desafíos globales, tal cuál preconizan los valores de las Naciones Unidas.

Habiendo experimentado la realidad europea y hoy desde Chile, creo que esto no es una utopía. Es más, creo que el potencial de desarrollo del país puede servir no solo para lograr las metas propuestas por los objetivos del milenio sino que además, puede utilizarse como caballo de batalla para impulsar el desarrollo sostenible en toda la región. Las capacidades humanas, técnicas y metodológicas existen, ¿porqué no intentarlo?. Utilizando términos futbolísticos, creo que es momento de empezar a pensar en ganar el campeonato y no solo contentarse con participar.

Si todos los que participamos directa e indirectamente en este nuevo modelo de desarrollo colaboramos para difundir la sustentabilidad, el futuro tal vez nos depare mucha más esperanza que hace diez años.