miércoles, 8 de mayo de 2013

La RSE y la regla del menor esfuerzo


Por: Pablo Fernández S. Conforme pasan los años cada vez más empresas, sobre todo de pequeña y mediana envergadura, se interesan por implementar programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en sus actividades productivas. Latinoamérica por supuesto no es la excepción y la tendencia actual en el mundo corporativo es clara: la responsabilidad social ya no es una alternativa, es una necesidad.

Sin embargo, esta poderosa herramienta no siempre es bien utilizada. En aquellas organizaciones que prescinden de profesionales idóneos en la temática o que no recurren al asesoramiento profesional externo, los resultados de sus primeras iniciativas son muchas veces malinterpretados. Este hecho provoca que algunos empresarios lleguen incluso a considerar con malos ojos seguir apoyando programas de RSE en el futuro de sus emprendimientos.

Evidentemente esto no es difícil de imaginar cuando ciertas reglas metodológicas elementales no son tomadas en cuenta al momento de la planificación. Y es que como sucede en todos los casos, cuando un programa se constituye sin objetivos ni metas básicas lo más probable es que fracase. Por lo tanto es un grave error pensar que las iniciativas de tipo “responsable” son útiles por sin mismas siguiendo la regla del menor esfuerzo profesional, económico y mental. Si los programas de RSE no se encuentran correctamente estructurados no se pueden pretender resultandos fácilmente verificables.

Por este motivo, antes de implementar la RSE en una empresa, es necesario responder a una serie de preguntas que servirán para definir los objetivos y justificar las razones que motivan a la organización a involucrarse activamente con la sociedad.

En primer lugar yo suelo recomendar que antes de iniciar cualquier acción de índole responsable se apele a uno de los pilares de la Corporética, la identificación de los valores morales de la comunidad que alberga las actividades de la empresa. Conocer fehacientemente aquellas conductas y tradiciones que definen la identidad de una comunidad es fundamental para lograr una correcta relación entre empresa-sociedad. Si cada familia es un mundo que se rige por sus propias reglas, es razonable pensar que cada colectividad tendrá también sus propias costumbres.

El mejor ejemplo para entender este enfoque es el uso de una analogía. Como sucede habitualmente en Latinoamérica, cuando el “novio” es invitado a conocer a la familia de su pareja se generan ciertas actitudes y predisposiciones que suelen resolverse conforme pasa el tiempo, y ambos, familia e invitado comienzan a conocerse mejor. Esto sucede naturalmente y mientras más diálogo e intercambio ocurra existirá mayor cordialidad entre las partes, o al menos, menores posibilidades de provocar rencillas o crear tensión.

Lo mismo ocurre cuando una organización inicia sus actividades en un lugar determinado. Las relaciones se crearán directa o indirectamente con la comunidad y mientras más cordiales estas sean, las posibilidades de desarrollo tendrán cierta tendencia a incrementarse.

En segundo lugar, la Corporética sugiere que una vez reconocidos los valores morales identitarios, se proceda a identificar las necesidades más importantes de los diferentes grupos de interés que conforman la sociedad. Esto permite a la empresa tener un panorama más amplio respecto a aquellos puntos que podrían ser abordados en todo proceso de crecimiento o desarrollo interno, que puedan crear sinergias con la comunidad. Se trata entonces de impulsar el crecimiento de la forma más ética posible.

En síntesis, ¿cómo evitar el fracaso de un proyecto de RSE?. Si el empresario precavido cuenta con el asesoramiento correcto y además se interesa por conocer la realidad de su entorno socioeconómico, seguramente se encontrará en una buena posición para lograr el éxito en la mejora de la imagen de su emprendimiento. Antes de implementar un programa de RSE deberá responder además 5 preguntas elementales (entre otras) al momento mismo de su diseño:

¿Qué se pretende hacer? ¿Porqué se quiere hacer? ¿Para qué se quiere hacer? ¿Cómo se quiere hacer? ¿Cuánto cuesta hacerlo?

Esta información será la base de la iniciativa que luego será mucho más fácil de evaluar debido a que los indicadores serán más significativos y menos difusos. De igual manera, al conocer las necesidades preponderantes de la comunidad las acciones responsables tendrán un impacto directo y mayor. En este contexto, la RSE se presenta como una herramienta de gran utilidad porque los beneficios se mutualizan y se refuerza el desempeño general de la empresa a través de la mejora de su imagen como actor social y económico. La regla del menor esfuerzo definitivamente no es una buena alternativa.

1 comentario:

  1. Muy interesante tu artículo, conozco alguien que le paso eso.

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