miércoles, 6 de noviembre de 2013

Filantropía vs. RSE

Por: Pablo Fernández S. Uno de los grandes problemas que enfrenta la RSE en la actualidad es la incomprensión por parte de los emprendedores o tomadores de decisión de su finalidad misma, como elemento que puede ser integrado al modelo de negocio. Por esta razón todavía existen empresarios que no consideran impulsar la RSE como herramienta en sus negocios porque no se encuentran en disponibilidad económica (ni sociológica) de llevar a cabo filantropía.

Ahora bien, ¿qué quiere decir filantropía? Según la RAE, este término significa “amor al género humano” es decir, el apoyo, desprendimiento o ayuda desinteresada que se brinda a la humanidad por si misma, sin pedir nada a cambio. De forma práctica, todas aquellas iniciativas inscritas bajo forma de “ayuda” que consideren donaciones y actividades no lucrativas son acciones filantrópicas. Muchas empresas en el mundo hacen filantropía, traducido generalmente en colaboraciones económicas con municipalidades, ONG, asociaciones locales o personas necesitadas.

¿Qué es entonces la Responsabilidad Social? En principio es necesario entender el concepto que la sustenta. La responsabilidad nace comúnmente en el seno de una organización como reconocimiento de pertenencia a una comunidad, a un lugar o a una zona determinada en la cuál se desarrollan sus acciones lucrativas. Esta noción se complementa con el compromiso de realizar actividades rentables que impulsen el desarrollo sostenible y al mismo tiempo, permitan el crecimiento y mejora de la calidad de vida tanto de la empresa como de quiénes la conforman (accionistas, personal, consumidores).

En las últimas décadas este comportamiento empresarial se opone substancialmente al ideal capitalista que considera el lucro como una dualidad entre ganar-perder, donde unos deben perder para que otros ganen. La responsabilidad surge en la necesidad de reconocer el aporte de quiénes permiten la generación de crecimiento, desde el productor que participa en la cadena de suministro, pasando por el personal encargado de su producción, hasta el consumidor final, quién confía en la calidad del producto que consume.

La Responsabilidad Social es entonces un acción de compromiso responsable con la actividad que lleve a cabo la organización. No es una obra desinteresada de amor al prójimo sino una diligencia consensuada destinada a mejorar la calidad de vida del conjunto de grupos de interés beneficiados en la misma, incluida la organización que la promueve. La ganancia por consiguiente tenderá a ser de tipo ganar-ganar, donde el provecho es transversalmente compartido.

Un gran número de empresas lleva adelante acciones de RSE y muchas son capaces de capitalizar beneficios extras como resultado del valor agregado que genera este tipo de iniciativas entre los consumidores. Algunos estudios afirman estas aseveraciones, a punto tal que en actualidad algunos investigadores destacan inclusive a la RSE como una herramienta de competitividad empresarial. Una visión bastante lejana de la mera filantropía.

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