jueves, 20 de febrero de 2014

Los 4 pilares del desarrollo sostenible empresarial


Por: Pablo Fernández S. El desarrollo sostenible se ha convertido en los últimos años en uno de los conceptos más esgrimidos en los círculos empresariales, con miras al diseño de estrategias de marketing y producción alternativas. Sin embargo, paradójicamente, una gran mayoría de los emprendedores, socios y altos mandos de gestión desconocen la amplitud de su significado y la importancia e interacción de sus cuatro pilares fundamentales: social, ambiental, económico y político.

Lo cierto es que este desconocimiento impide algunas veces concretar acciones eficaces que logren reportar beneficios reales a las organizaciones, desmotivando la finalidad de las inversiones y disminuyendo la implicación. De forma lúdica, se podría decir que el desarrollo sostenible es una mesa sobre la cual reposa la empresa y su solidez determinará su éxito. Por esta razón, comprender las interacciones que existen entre estas “cuatro patas de mesa” es fundamental para visualizar el equilibrio que es necesario lograr entre todas ellas para alcanzar la sostenibilidad de un emprendimiento.

Primeramente es necesario aclarar que la multitud de elementos que pueden ser considerados para diseñar un plan de acción de desarrollo sostenible es enorme, e incluye tantas variables como seamos capaces de identificar. En prácticas de desarrollo por ejemplo, el análisis y estudio de las mismas suele ser de vital importancia sobre todo en etapas iniciales de diseño o evaluación de un proyecto. Esto se debe a que los enfoques metodológicos y los resultados esperados muchas veces dependen de variables externas que no son siempre consideradas (estabilidad política, burocracia, corrupción) ni visualizadas (prácticas culturales, idiosincrasia, factores de poder).

Este enfoque es evidentemente extrapolable a las actividades productivas, con limitaciones por supuesto. De forma clásica, cuando se planifica o rediseña un modelo de negocio bajo criterios de sostenibilidad, por lo general todas las acciones tienden a girar en torno a temáticas medioambientales y en mayor o menor medida, en temas sociales a través de programas de RSE. En esta misma línea, el componente económico suele ser reducido al resultado neto de estas iniciativas (con márgenes de retorno negativos), mientras que el político se obvia o directamente no se tiene en cuenta.

Ahora bien, en los negocios, la primera regla importante a considerar si se pretende contribuir como “empresa responsable” al desarrollo sostenible es la sostenibilidad económica del emprendimiento. Como remarqué en un post anterior, ninguna actividad productiva puede ser sostenible sino asegura un crecimiento constante que permita a sus partes interesadas obtener beneficios en el tiempo. Así, solo el hecho de llevar adelante acciones que permitan mejorar la calidad de vida de una comunidad cumple con dos pilares básicos del desarrollo: el social y económico. ¿Pero eso es todo?.

La segunda regla tiene que ver con la adopción de prácticas amigables con el medioambiente. En este punto no se trata solo de considerar aspectos esenciales (sensibilización, disminución del consumo, protección de recursos) e implementar acciones aisladamente con el objetivo de ganar valor agregado de imagen, por el contrario, se trata más bien de integrar estas prácticas en las estrategias de producción y desarrollo. De esta manera la actividad de la empresa u organización no tiene en cuenta al medio ambiente sino que gira en torno a él. Cuando esto se logra es más fácil medir resultados y calcular beneficios, creando mejores indicadores.

Por lo tanto, si estos criterios se tienen en cuenta ¿porqué algunas empresas a pesar de sus buenas intenciones no contribuyen cualitativamente al desarrollo sostenible? La respuesta es porqué no tienen en cuenta el elemento núcleo o cuarto pilar del desarrollo sostenible: el factor político. Este componente es esencial para que la suma de las acciones socio-económicas y ambientales sean realmente útiles no solo para la empresa, sino para la sociedad en general.

A grandes rasgos el pilar político tiene que ver con el estudio amplio de características jurídico-administrativas que imperan en una determinada sociedad y como estos instrumentos definen, moldean y benefician prácticas sostenibles. De igual forma, conocer a fondo esta situación permite redirigir esfuerzos hacia la implementación de medidas concretas en línea con ambiciones gubernamentales y evitar caer en contradicción con políticas en vigor (planes reguladores, ordenamiento territorial, metas país, etc.) o factores de bloqueo (burocracia, corrupción, incumplimiento de leyes, etc.).

En consecuencia, tener presente estos 4 pilares para diseñar estrategias empresariales hacia el desarrollo sostenible puede ser la gran ventaja que permita obtener reconocimiento y beneficios tangibles acorde con la inversión y esfuerzos realizados en menor tiempo. Estos elementos deben ser tomados en cuenta siempre en cada programa o iniciativa que la empresa u organización desee llevar a cabo. La calidad de estas interacciones se reflejará en los resultados.

Por último, es necesario recordar que el desarrollo sostenible ya no es una opción sino una obligación manifiesta para lograr el crecimiento de una sociedad en todos los sectores productivos y sociales. La contribución que cada actor haga en esta dirección será siempre recompensada y sin duda bien recibida por parte de los consumidores y partes interesadas.

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