lunes, 23 de junio de 2014

Sostenibilidad y autogestión: conoce el Proyecto Volantín

Por: Pablo Fernández S. Valparaíso es el puerto más importante de Chile y una de las ciudades elegidas por la UNESCO como patrimonio de la humanidad por la belleza de sus cerros atestados de casas multicolores. Lo notable es que allí, en cada una de las callecitas que recorren las postales de madera, es posible encontrar lugares diferentes, mágicos, inspiradores. El Volantín es uno de ellos, una interesante propuesta que apuesta por la sostenibilidad y la autogestión como vectores de desarrollo e identidad patrimonial.

La hermosa fachada que adorna el frente de la enorme casa de dos pisos donde se gesta el proyecto anuncia a todos los visitantes que algo diferente se esconde entre sus paredes. Benjamín Briones, gestor cultural del proyecto, me dice que “el lugar está orientado hacia la comunidad del cerro Panteón” y por eso “la idea es hacer en un futuro un trayecto en la ladera del cerro (en la parte trasera de la casa) que pueda funcionar como sendero que vincule dos calles del barrio”. Allí, donde también se encuentra un anfiteatro construido con material de reciclaje que en los veranos se llena de arte.

El Patio Volantín es un proyecto de organización comunitaria que funciona como punto de encuentro para generar principalmente vínculos entre los pobladores del sector y rescatar aspectos patrimoniales que ayuden a reafirmar la identidad local. El Patio se encuentra ubicado en el Cerro Panteón muy cerca del puerto de Valparaíso, en una zona bohemia y de gran interés turístico y funciona como tal desde agosto de 2011. El lugar se destaca por su hermosa fachada y un gran mural en una de las paredes laterales internas que da hacia la calle. En este espacio cada primavera se organizan encuentros culturales de todo tipo que impulsan el reciclaje, la reutilización, el trueque y la música.

En este sentido Benjamín afirma que el Volantín funciona básicamente bajo un modelo de “suma de voluntades”, donde sus miembros y colaboradores aportan cada uno desde sus posibilidades, mano de obra, ideas o conocimientos técnicos. Esto permite que la construcción del Colectivo se haga de forma cooperativa, autogestionable y sostenible, lo que refuerza la interacción y la solidaridad, pero además, permite potenciar los esfuerzos. “Mi sueño es que en este lugar funcione también una cooperativa y esta se transforme en la propietaria del lugar” me confiesa Benjamín, “y creo que eso es posible en un largo plazo”.

Cada septiembre, cuando el sol aparece más regularmente en el puerto del centro de Chile, el Patio se transforma y el lugar se dispone para acoger todo tipo de actividades artísticas y culturales. Abierto y libre, miembros y voluntarios se encargan de planificar y desarrollar igualmente ferias de trueque y talleres que funcionan bajo la misma modalidad, en una suerte de educación por intercambio. De esta manera, como parte de estas iniciativas, se reciben pagos en especies como harina de trigo, que se utiliza para producir pan que luego se venderá en las comunidades vecinas. Luego, las ganancias obtenidas se vuelven a invertir en la recuperación del caserón haciendo que el ciclo de supervivencia sea autosostenible.

“La autogestión hay que cuidarla y hay que dejarla tranquila” (Benjamín Briones, El Volantín.)

Pero eso no es todo. El Volantín funciona además como un espacio que busca fortalecer la identidad comunitaria del lugar y rescatar la cultura social del barrio, generando nexos entre los vecinos y participando a través de algunos de sus miembros, en la junta de vecinos del barrio. Gracias a esta articulación, barrio y Colectivo colaboran de manera bidireccional, mejorando la armonía vecinal y adoptando prácticas sostenibles. Esto contrarresta con la realidad de lugares como Cerro Alegre, donde casi no vive gente originaria del lugar.

Este nuevo tipo de organización colectiva es cada vez más común en lugares donde la identidad local y el patrimonio inmaterial se encuentran de alguna manera amenazados por factores externos como la modernización, el desarrollo inmobiliario y el turismo. El Volantín, representa de alguna forma una nueva manera de generar autogestión basada en la interacción dinámica entre el componente humano y su entorno, lo que ayuda a preservar elementos patrimoniales forjadores de identidad.

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