martes, 9 de junio de 2015

La ética en la estructura de la empresa: desde la base a la coyuntura

Por: Pablo Fernández S. Si bien no deja de ser una tendencia, cada vez son más las empresas de nuestra región que deciden comprometerse con sus grupos de interés a través de la adopción de lineamientos éticos que delimitan un comportamiento adecuado en cada una de sus actividades productivas. Así, aquellos programas de RSE y sostenibilidad ambiental durante tantos años criticados por la vieja escuela empresarial, suman un nuevo elemento que refuerza su peso en la organización y robustece si se quiere, el esfuerzo financiero destinado. Pero esto último aún sigue provocando diferencias respecto al éxito o fracaso de su integración en el modelo de negocio.

La dimensión de lo que significa ser "éticamente responsable" no siempre se evalúa correctamente al momento de su implementación. Contrario a lo que sucede en empresas multinacionales donde los lineamientos de comportamiento se transmiten cuidadosa y estructuradamente a su filiales, en las demás, la visión corporativa suele derivarse de sus políticas y nociones coyunturales que definen finalmente el modo de actuar de la empresa. Es decir, existe una cierta flexibilidad que se ajusta en el tiempo, de acuerdo a necesidades y estrategias puntuales.

En este marco, bastante común, la ética se integra en las metodologías de trabajo y se invita a los miembros de la empresa a adoptar ciertos comportamientos que, algunas veces inclusive, se resguarda con departamentos que velan por el cumplimiento de las regulaciones (compliance). Sin embargo, esta implementación no siempre cuenta con procesos adecuados de capacitación ni sensibilización que permitan una interiorización real y un entendimiento del compromiso de la organización. Las personas, como suele suceder, no siempre están convencidas y solo siguen las órdenes propias de sus responsabilidades laborales. El costo por ende no justifica su apoyo.

Esta situación se refleja además en las dificultades financieras que deben enfrentar los gerentes para respaldar el trabajo de un departamento o del personal afectado a tareas éticas/cumplimiento que no tienen un retorno tangible. La estructuración entonces de estas unidades en la organización supone un dolor de cabeza que implica muchas veces, la sobre carga de trabajo para algunos miembros del personal con una nueva responsabilidad sobre la espalda. El compromiso ético como tal, pasa a ser una estrategia incomprendida y poco valorada desde el punto de vista moral entre el personal.

Entonces, si no se implementó desde un inicio o no proviene de un lineamiento corporativo global ¿está bien adecuarse sobre la marcha para delinear el comportamiento ético de la empresa? Los resultados indican que no. La ética de la empresa se define con el compromiso por moldear un comportamiento, no con los resultados inmediatos que pueden medirse con indicadores cuantitativos. Ser éticos es apostar por una visión, y cumplir fielmente sus postulados.

Aquellas empresas que son exitosas desde el punto de vista de imagen ética corporativa son flexibles, pero estructuradas, lo que implica una voluntad por transversalizar el compromiso a lo largo y ancho de la compañía. En estos casos el costo operativo de mantener una unidad o un departamento de compliance se justifica fielmente en la operación, y se capitaliza a través de otras actividades asociadas a la imagen corporativa. Esta situación es muy distinta a la de reaccionar ante las modas del mercado que sugieren adoptar un comportamiento ético también desde el plano operativo.

Crear nuevas responsabilidades que respondan a la política corporativa sin preocuparse por construir su adopción desde la base, y desde adentro hacia afuera, no garantiza el éxito. Para ser una empresa ética se deben destinar partidas económicas capaces de rentabilizarse no solo con un indicador cuantitativo de retorno, sino con la predisposición general del personal a seguir y respetar un comportamiento que genere un verdadero valor agregado. Y eso, en las organizaciones realmente éticas, se ve en cada detalle de su operación.